Marisa López-Teijón, la gallega que acaba de comprar un castillo por 2,6 millones de euros en Cataluña: «Lo he donado a los vecinos sin condiciones»
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Ha pasado de ser una eminencia en investigación sobre la reproducción asistida a construir viviendas para alquilar a precios asequibles: «¡Tantos niños que he traído al mundo y no tienen donde meterse a vivir!»
02 dic 2025 . Actualizado a las 17:47 h.El nombre de Marisa López-Teijón siempre ha estado vinculado al mundo de la reproducción asistida. Es una eminencia en la materia. Ginecóloga, investigadora y divulgadora, fue directora durante años del Instituto Marquès, centro especializado en tratamientos de fertilidad y recibió el premio Ig Nobel de Obstetricia en el 2017 por su investigación sobre la estimulación sensorial temprana del embrión a través de la musicoterapia. También es autora del libro ¡Quiero quedarme embarazada ya!, y cuenta con orgullo que ha logrado traer al mundo a muchísimos niños. Tantos que hace mucho tiempo que dejó de llevar la cuenta. También ha sido considerada este año por Forbes Women como una de las cien mujeres más influyentes de España.
Pero toda ese trayectoria profesional ya la ha dejado atrás y ahora es noticia porque ha decidido comprar el castillo de su pueblo de adopción, Canyelles, por 2,6 millones, y lo ha donado a los vecinos. «Al parecer es la primera vez que ocurre», dice. «Está impecable porque los dueños vivían hasta hace 15 años allí. Ni siquiera lo he visto todo entero aún, porque lo quería comprar para dárselo al pueblo. Yo vivo en la casa de al lado», cuenta esta mujer que desprende vitalidad y energía.
Con la alcaldesa
También explica que Canyelles es el lugar al que va para descansar: «Para mí es un lugar muy especial. La gente me hace sentir muy bien allí. Es un pueblo de unos 5.000 habitantes que hace todo de forma conjunta. Es algo excepcional. Y el castillo es su símbolo, aunque vivían de espaldas a él, a pesar de estar en el centro del pueblo. Entonces, pensé que tenía que hacerlo», comenta, mientras explica que todo surgió a raíz de una conversación que mantuvo con la alcaldesa de Canyelles, Rosa Huguet. La regidora le comentó hace algo más de un año que los vecinos soñaban con que el municipio pudiera hacerse con la propiedad del castillo, catalogado como Bien de Interés Nacional, pero la adquisición resultaba «inalcanzable» para las arcas municipales. Entonces, Marisa no lo dudó ni un segundo y decidió acogerse a la Ley de Mecenazgo de Cataluña para realizar esta donación. «Salió hace menos de un año o así, y me estuve enterando de todo. Ahí fue cuando pensé que el castillo tenía que ser para el pueblo». Así de sencillo y sin imponer ninguna condición. Serán los vecinos los que decidirán cuál será su finalidad.
Desde que dejó la medicina y la investigación, Marisa está empezando a conocer el sector inmobiliario. Uno de los aspectos que más le preocupa, según cuenta, es la problemática de la vivienda que afecta a los jóvenes. Y en este aspecto tampoco está dispuesta a quedarse con los brazos cruzados. «Alguien tiene que hacer algo. ¡Tantos niños que he traído al mundo y no tienen dónde meterse a vivir! Es una barbaridad. Por eso tengo ahora muchos proyectos con este tema», explica. Lo que pretende hacer es construir viviendas para al alquilar a precios asequibles: «Nada de comprar y vender. Jamás haré especulación. Lo que quiero es seguir ayudando a los demás, que es a lo que me he dedicado toda mi vida. Y ahora puedo construir viviendas asequibles y preciosas. Incluso los ayuntamientos me ofrecen terrenos para ello. Son casas para que la gente las pueda pagar y que sean fantásticas. Tengo ahora mismo más de 30 proyectos relacionados con esto», comenta.
No puede independizarse
Además, no quiere dormirse en los laureles. Sabe que el tiempo apremia: «Todo tiene que hacerse rápido, porque no voy a vivir eternamente y tengo que espabilar, además espero que estas viviendas sean un ejemplo para toda España. E igual que ayudé en su día a la evolución de la medicina reproductiva, espero poder hacerlo ahora con la vivienda», afirma con rotundidad, mientras critica la actual situación: «Resulta que en las ciudades, los pisos están imposibles. Una habitación puede llegar a costar mil euros de alquiler. ¿Pero qué es esto? Y eso obliga a que la gente no pueda tener hijos. Y tampoco puedan independizarse. Es increíble».
Uno de los proyectos que está a punto de inaugurar es la rehabilitación de una antigua masía en Cunit (Tarragona), que se va a destinar para coliving de nómadas digitales con precios de alquileres asequibles: «Es un cohousing. Son alquileres por todo el tiempo que quieran, donde los inquilinos comparten los gastos y los servicios. Por ejemplo, coliving para personas con niños pequeños, pues pueden tener una enfermera que se pase por allí una vez a la semana y tienen todos los gastos compartidos. De esta manera les sale muchísimo más barato. En esta parcela en concreto, de mil metros cuadrados, podemos hacer un coliving con seis habitaciones, y comparten la cocina. Eso es lo que permite la normativa. Pues fantástico».
Sobre la posibilidad de imitar este modelo en Galicia, Marisa explica que todavía no lo ha contemplado: «Empecé por Cataluña porque es donde vivo y es lo que tengo más cerca», mientras cuenta que, a pesar de haber nacido en el Bierzo, ella se siente gallega: «A los 7 años me fui a vivir a Ferrol. Y a los 12 a A Coruña. Hasta que no acabé la carrera no me fui a Cataluña. Tengo los recuerdos de toda mi vida en Galicia. Estuve viviendo ahí hasta los veintitantos. Y luego he seguido yendo con mi familia, claro. Mis padres, que fallecieron hace relativamente poco, eran de Cabanas».
Pero insiste en la idea que la tiene completamente fascinada: «Los proyectos no consisten en que alguien me venda el terreno y yo construya. Yo quiero que esa persona también participe. Hacemos un proyecto en el que una persona pone una cosa, y el otro, otra, y la rentabilidad es inmediata. No sé de qué se quejan los constructores. No sé qué clase de márgenes quieren. Porque yo, que vengo de la medicina, con una responsabilidad enorme, esto es infinitamente más rentable. Es increíble». Además, insiste en que no pretende construir viviendas sociales: «La gente tiene derecho a poder pagarse adecuadamente las cosas y no tener que acudir a las ayudas sociales. Eso es lamentable». Este es su grano de arena para conseguir un mundo más justo.