Brais Klein, independizado a los 22 años: «Nunca valoré la opción de volver a casa de mis padres después de acabar la carrera»

ANDRÉS QUINTIÁN / S. F.

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Irse a estudiar lejos de casa de sus padres fue una gran oportunidad para este joven gallego de experimentar por primera vez la vida adulta, a la que ya nunca renunció. «En el 2019 me fui de Lugo a A Coruña para hacer una ingeniería y en el 2023 ya me pagaba yo el piso», comenta

10 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Abandonar la casa de tus padres siempre resulta complicado. Sea por el apego sentimental a tu familia o por el evidente coste económico que supone, a la gente le cuesta, cada vez más, emprender su propia aventura. No obstante, siempre hay excepciones y una de ellas es Brais Klein. Este lucense de 24 años abandonó el hogar que le vio crecer con la mayoría de edad recién cumplida, para comenzar sus estudios universitarios en A Coruña. «En el 2019 empecé la carrera de Ingeniería de Datos en la Universidade da Coruña. Los dos primeros cursos estuve en una residencia, pero al tercero, me cambié», relata.

El cambio supuso todo un golpe de efecto para Brais en varios sentidos. El primero fue cambiar Lugo por A Coruña. «El ambiente era muy distinto. Ya no están tus amigos de toda la vida, pero tuve suerte de conocer a gente nueva maravillosa. También se me abrió un abanico de posibilidades respecto al ocio. Aquí hay más actividades para hacer que en Lugo, y además, me parece una ciudad muy completa y bonita, aunque no me gusta su equipo de fútbol», detalla entre risas. El segundo fue vivir en una residencia: «Estaba muy bien, la verdad, pero sí que quería un poco más de libertad. Allí tienes que seguir unas normas y un horario que cumplir, así que a los dos años me puse a buscar piso».

Encontrar el sitio ideal para vivir se puede tornar una tarea complicada, y más en A Coruña, pero Brais y su compañero de clase con el que se mudó lo hallaron rápidamente: «Acudimos a una inmobiliaria y nos quedamos con el tercer piso que nos enseñaron. Nos encajaba la distribución, la localización y el precio, así que no dudamos». Las diferencias entre la residencia y el piso se hicieron notar, sobre todo al principio, ya que en el segundo tenían muchas más cosas por las que preocuparse, lo que definitivamente, le ayudó a madurar. «El Brais de ahora es un adulto hecho y derecho. Tareas que al principio se me hacían cuesta arriba como organizar la casa, hacer la comida o estar al día con los recibos son cosas que ahora salen de forma automática», relata. Durante el primer año y medio, eran sus padres quienes pagaban su parte del alquiler, pero a partir de mediados del 2023, él se hizo cargo de sus propios gastos: «Firmé un contrato indefinido en la empresa en la que todavía sigo a día de hoy y ya empecé a pagarme el alquiler y demás cosas. Ese es el momento en el que verdaderamente pienso que me independicé».

Este ingeniero de datos nunca miró atrás y, aunque vuelve con frecuencia a Lugo, tiene claro que A Coruña es la ciudad en la que quiere estar. «Nunca valoré la opción de volver a la casa de mis padres después de acabar la carrera. Siempre que regreso de visita me tratan como un rey, pero ya he echado raíces en A Coruña», explica. Si bien la ciudad herculina es donde Brais se ve viviendo a largo plazo, tiene pensado vivir en el extranjero durante una temporada: «Esa ha sido siempre mi intención y mi objetivo principal ahora mismo. Desde que era un chavalín quise trabajar fuera de España, al menos durante un tiempo».

EL PASO DEFINITIVO

El plan del veinteañero, una vez que termine su soñado tour laboral por tierras internacionales, es volver a A Coruña, pero esta vez, para vivir solo, y, a poder ser, en una vivienda en propiedad. «Esa es mi opción ideal. Todas mis convivencias durante mi estancia en el piso han sido muy buenas, pero sí lo veo como el siguiente paso natural que me toca dar, aunque por el momento no es mi prioridad. Además, comprarse un piso en A Coruña está complicadísimo ahora mismo, sobre todo para los de nuestra edad, así que por mucho que nos queramos meter en una hipoteca, estamos muy lejos de eso», indica.

A su alrededor, Brais no puede encontrar muchos espejos en los que mirarse, ya que pocos de sus amigos están siquiera independizados: «La mayoría de mis conocidos que tienen mi edad siguen en casa de sus padres. Al final, si quieres ahorrar, es la mejor opción. Si has vivido en un mismo lugar durante toda la vida, no tienes esa necesidad de irte fuera, sobre todo si estás cómodo con tu familia. No es fácil dejar todo atrás, es un paso muy importante de nuestras vidas».