Diez kilómetros de bojes históricos, un roble piramidal, más de 4.500 ejemplares de camelias, una de las metasecuoyas más longevas de España o un nenúfar gigante, son algunas especies que puedes visitar en estas joyas naturales
03 oct 2026 . Actualizado a las 18:35 h.Laberintos, estanques, especies únicas... bajo el colorido manto del otoño. Son algunos de los tesoros naturales, no siempre reconocidos, que esconde Galicia. Seis grandes jardines que suponen un remanso de paz y todo un festival para los sentidos. Te invitamos a descubrirlos uno a uno y te contamos cuándo puedes visitarlos.
1- PAZO DE OCA (A Estrada)
Es fácil perderse en las cerca de ocho hectáreas visitables de los jardines del Pazo de Oca. Lo más famoso del conjunto es el Jardín Barroco y su estanque doble, presidido por una barca esculpida en piedra. Sin embargo, hay cientos de rincones que merecen la pena. Como el laberinto de camelias en flor, el topiario que da vida a personajes de cuento o la avenida de los Tilos, que en otoño se tiñe de dorados y ocres y cubre el suelo de un espeso manto crujiente. Diez kilómetros de bojes históricos, una camelia reticulada de 150 años o una criptomeria elegante de 28 metros atraen a amantes de la botánica de todo el mundo. Los jardines se pueden visitar a diario de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00 horas (10 euros).
TEXTO: R. G.
2- PAZO DE RIVADULLA (Santiago)
Al Pazo de Santa Cruz de Rivadulla se suele ir a ver las más de 700 variedades de camelias, que son un espectáculo y conforman uno de los mejores conjuntos botánicos de Europa, pero se acaba abriendo la boca con las magnolias gigantes, los tulipaneros de Virginia, los helechos australianos, el roble piramidal y los ombúes traídos del mundo entero por Iván Armada en el siglo XIX. Su descendiente y actual propietario, Juan Armada, marqués de Santa Cruz, abre el jardín todo el año, pero recomienda vivamente visitarlo «entre San José y San Isidro», esto es, entre marzo y mayo, «cuando cambia la hora». Los lunes por la mañana son gratis, los martes cierra, y de viernes a domingo abre de 13.00 a 17.00. La entrada cuesta 10 euros. El que no entiende de estaciones es el formidable paseo de los olivos (en la imagen), que es único en el mundo.
TEXTO: JUAN CAPEÁNS
3- PAZO DE RUBIANES (Vilagarcía de Arousa)
Casi 40 hectáreas dedicadas al paisajismo histórico y a la botánica atesora en su entorno el emblemático pazo de Rubianes, vinculado históricamente a la saga familiar del fundador de Vilagarcía. Las primeras referencias del jardín datan del siglo XVII, pero fue en el XVIII y el XIX cuando se introdujeron muchas de las especies que hoy configuran este espectacular parque botánico, en el que junto a robles centenarios, eucaliptos monumentales, imponentes magnolios y ejemplares singulares de castaños, alcanforeros o alcornoques, conviven los viñedos de albariño y los más de 4.500 ejemplares de camelias pertenecientes a unas 800 variedades distintas, que le valieron el título de Jardín de Excelencia Internacional. Una red de paseos permite visitar el jardín, de estilo francés, y descubrir coquetos rincones como el estanque de las ranas, el laberinto de setos, el invernadero, la pradera de los ciervos, la bodega, la capilla y el propio pazo. Las visitas guiadas pueden concertarse desde la web del pazo.
TEXTO: CARLOS CRESPO
4- PAZO QUINTEIRO DA CRUZ (Ribadumia)
Como un «jardín sensorial para disfrutar de los cinco sentidos durante todo el año» presenta su propietario, Pedro Piñeiro, el entorno natural que rodea el Pazo Quinteiro da Cruz. Y es que en él se combinan el placer visual de su exuberancia botánica y de su patrimonio artístico, los aromas de sus más de 3.000 especies botánicas de los cinco continentes, el sonido de la fauna y del agua de sus fuentes y canales, el tacto del musgo o de las exóticas cortezas de sus árboles, y el sabor del albariño, elaborado en la bodega del propio pazo con las uvas de los viñedos que circundan el jardín. Uno de sus principales atractivos de Quinteiro da Cruz son sus más de 300 especies y 8.000 ejemplares de camelias, que lo convierten en una de las mayores colecciones de esta planta en Europa. El jardín también cuenta con numerosos ejemplares de orquídeas, azaleas, rododendros, rosas y otras muchas especies florales. El pazo y el jardín pueden visitarse cualquier día del año, previa reserva en el teléfono. Las visitas, de unas dos horas, son guiadas y personalizadas y finalizan con una degustación del albariño que lleva el nombre del pazo.
TEXTO: CARLOS CRESPO
5- PAZO DE LOURIZÁN (Pontevedra)
Con más de 850 especies vegetales diferentes, entre ellas, la camelia más alta del mundo, un arboledo de eucaliptos único en la península al albergar 88 taxones y ejemplares o una de las metasecuoyas más antiguas de España y Portugal tras el redescubrimiento de la especie en el siglo pasado, el Jardín Botánico del Pazo de Lourizán, en Pontevedra, forma parte del Centro de Investigación Forestal, si bien en el pasado fue propiedad de Eugenio Montero Ríos, ministro de Justicia con Amadeo I y de Fomento, así como presidente del Supremo, del Consejo de Ministros y del Senado con la Restauración, quien transformó esta finca en un impresionante jardín de acceso libre que conjuga especies autóctonas de Galicia con foráneas procedentes de distintas partes del planeta. Se puede visitar en su horario de invierno, de lunes a viernes laborables, de 10.00 a 18.00 horas, aunque a partir de las 15.00 horas el acceso es a pie.
TEXTO: ALFREDO LÓPEZ PENIDE
6- FUNDACIÓN SALES (Vigo)
Lucas y Sonia, vecinos de Tomiño, han elegido la Fundación Sales para una primera visita a este jardín botánico, el único de la ciudad de Vigo. El bosque de bambú es uno de los rincones mágicos que se encuentran en este espacio cercano a la playa de Samil que funciona como un arboretum: una colección de árboles procedentes de distintos rincones del mundo a la que se suman otras muchas especies vegetales. Entre ellas está el llamativo nenúfar gigante («Victoria cruziana»), con sus grandes hojas flotantes. La Fundación Sales, que cumple 25 años, es también un espacio de actividad durante todo el año, con conciertos, mercadillos, talleres, visitas escolares y, durante el verano, campamentos infantiles. Un oasis botánico sin salir de Vigo con propuestas para distintos públicos que atraviesa momentos difíciles y pide más apoyo institucional. Está en la avenida de Europa, 52, y abre de martes a sábado, de 16.00 a 20.00 horas.
TEXTO: B .R. SOTELINO