Los ciudadanos a bordo de aquel vuelo asaltaron la cabina del piloto donde se habían encerrado los secuestradores para evitar que el avión se estrellara en el Capitolio, en Washington.
La aún por aclarar eliminación del jefe de Al Qaida supone un hito en la trayectoria de la CIA, marcada por descomunales errores, como su incapacidad para evitar el 11-S o su afirmación de que Sadam poseía armas de destrucción masiva que llevó a la guerra de Irak, además de mortíferas operaciones encubiertas y asesinatos