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Mi hermosa lavandería

Por qué llorar en el cine sigue siendo sospechoso

Isabel Coixet

Isabel Coixet

Hay una cosa que he aprendido después de treinta años haciendo películas, y es que la emoción asusta. No el terror, no la violencia, no ... la provocación intelectual. La emoción. La simple, vulnerable, indefensa emoción. Esa que te hace apretar los puños en la butaca para que el de al lado no te vea llorar. Esa que te deja un rato sin hablar cuando salen los créditos. Esa sensación de carne de gallina que traspasa. Esa es la que pone nerviosa a la crítica.

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