
Viernes, 21 de Febrero 2025, 12:30h
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Al principio me lo tomé como un juego. Pero esa aproximación me duró 24 horas. Pronto me di cuenta de las posibilidades que nos ofrecía la inteligencia artificial». Habla Christian Ecribà, pastelero de 62 años y «más analógico que Pedro Mármol», en sus propias palabras. Y, sin embargo, ha sido uno de los primeros en explorar el uso de la IA para diseñar dulces: monas de Pascua, chocolates inspirados en la aurora boreal, un corazón dulce para celebrar los 40 años del primer trasplante en el hospital de Sant Pau de Barcelona… «Esto es una bomba atómica creativa», afirma. Y su onda expansiva promete alcanzar desde la alta cocina hasta nuestros hogares, pasando por la industria o incluso la agricultura.