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Reinos de humo

La invasión americana

Carlos Maribona

Pocas cosas me gustan más que un guiso de cangrejos de río. Recuerdo cuando en Sigüenza, a finales de los años setenta, el abuelo de mi entonces novia llegaba en verano cargado con cubos de cangrejos vivos, tantos que se escapaban del recipiente y corrían por la cocina.

Los capturaba en los ríos de esa zona limítrofe entre Guadalajara y Soria, donde abundaban. Luego mi futura suegra los guisaba con una salsa de ... tomate, cebolla, choriceros y un toque de guindilla para el imprescindible punto picante. Ahora que lo pienso, no sé si me gustaban más los cangrejos, que lógicamente había que comer con la mano y rechupetear, o la salsa, que era de mojar mucho pan.

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