A través del mismo espejo. Alice Liddell en 1860, vestida como Reina de Mayo y fotografiada por Lewis Carroll. En la otra página, Mia Wasikowska en el filme de Tim Burton.
La niña que inspiró a Lewis Carroll

Toda la verdad sobre mi bisabuela Alicia

A través del mismo espejo. Alice Liddell en 1860, vestida como Reina de Mayo y fotografiada por Lewis Carroll. En la otra página, Mia Wasikowska en el filme de Tim Burton.

Vanessa Tait, bisnieta de la Alicia literaria, desvela para 'XLSemanal' la peliaguda relación que vivieron su bisabuela y Lewis Carroll. De hecho, cuando aquella menor de cuatro años conoció en 1856 al tímido escritor, pocos podían imaginar que formarían una de las parejas más célebres –y polémicas– de la historia de la literatura.

Por Vanessa Tait

Martes, 26 de julio 2022, 01:10

De pequeña, yo era clavadita a Alicia: los mismos ojos oscuros, el mismo pelo corto con flequillo, la misma barbilla puntiaguda. Fue un parecido que marcó mi niñez. De niña, Alicia no me interesaba en absoluto. El libro me resultaba inquietante, aterrador, habitado por personajes que crecían o disminuían en estatura o se daban a una violencia irracional. Alice Liddell tenía casi cuatro años cuando conoció a Charles Lutwidge Dodgson, más conocido como Lewis Carroll. Era una niña adorable y con muchísimo carácter, dotada de una curiosidad y una energía insaciables, como su equivalente en la ficción. Era hija del decano de Christ Church, el college de Oxford donde Carroll era un profesor de matemáticas conocido por su pasión por el novedoso arte de la fotografía. Mi bisabuela recordaba a Carroll como un hombre muy simpático: «La perspectiva de que nos fotografiara era una alegría para nosotras, y no un suplicio. Estábamos ansiosas de volver a pasarlo bien con él en sus dependencias».

Un siglo de diferencia Vanessa Tait repitió, a los 11 años, la pose de la foto que Lewis Carroll hizo –y coloreó a mano– a su bisabuela cuando tenía seis años (a la izda.).

Las fotografías de la pequeña Alice, sentada en una silla y con los morritos fruncidos, sola o en compañía de sus hermanas, estaban guardadas en ... el desván de nuestra casa, envueltas de forma descuidada con papel tisú.

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