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Sedat Ilhan, dueño de la clínica de Estambul, antes y después de someterse al alargarmiento de piernas.
Sedat Ilhan, dueño de la clínica de Estambul, antes y después de someterse al alargarmiento de piernas.

Nuevo negocio estético

Los hombres que van a una clínica a que les rompan las piernas

Hombres que aspiran a aumentar de estatura se someten a un alargamiento de piernas en Estambul. Se arriesgan a no poder volver a caminar.

En la mesa de operaciones yace un hombre que está a punto de someterse a una fractura voluntaria de piernas. Son las ocho de la mañana y en el altavoz suena música metal a todo volumen. El cirujano coge un taladro, trabaja en el fémur que tiene delante, coloca una cuña en el punto de fractura previsto, golpea con un martillo y parte el hueso. Luego taladra profundamente los dos fragmentos ahora sueltos. Tarda una hora por hueso y suena como si estuvieran instalando una cocina nueva. Martillo, taladro, martillo, taladro.

El paciente despertará con dos clavos intramedulares en los huesos y varillas metálicas de 20 centímetros de largo que fijan sus fémures fracturados. Cuatro veces al día, utilizará un control remoto para separar los fragmentos óseos 0,25 milímetros. En los espacios vacíos crecerá nueva masa ósea. Un milímetro al día, durante tres meses, por cada 8, 9 o 10 centímetros de altura corporal.

Durante este tiempo, el paciente se alojará en una habitación de hotel. El gimnasio, la fisioterapia y la sala de curas están a un corto trayecto en ascensor. Hasta 40 pacientes más se recuperan en las habitaciones contiguas. Entre ellos hay algunas mujeres, pero la gran mayoría son hombres procedentes de todo el mundo: Alemania, Estados Unidos, Turquía, Australia, el Líbano...

Así funciona el dispositivo, clavo intramedular interno, que se inserta dentro del canal del hueso.
Así funciona el dispositivo, clavo intramedular interno, que se inserta dentro del canal del hueso.

Tenemos al alemán de 1,62 metros que estaba cansado de mirar hacia arriba a su sobrino; el estadounidense que quiere tener muchos músculos, pero cree que no le favorecen debido a su baja estatura; el exfutbolista profesional suizo que, tras el retiro quiere, finalmente, alcanzar las estrellas... Todos vienen a la clínica LiveLifeTaller, un edificio de cristal en las afueras de Estambul que apenas se eleva sobre las casas circundantes, atraídos por el paquete integral de crecimiento: fracturas de piernas y atención médica completa hasta que alcancen la estatura deseada. El año pasado, aseguran, realizaron 270 operaciones y, según dicen, tienen la agenda completa para los próximos meses.

El negocio del aumento de estatura está en auge. Solo en Turquía existen numerosos proveedores de este tipo de cirugía, con nombres como Wanna Be Taller y Time To Be Taller. El procedimiento estético también se ofrece en Alemania, Estados Unidos, la India y Corea del Sur. En LiveLifeTaller, los pacientes pagan entre 40.000 y 70.000 euros por la intervención, y corren el riesgo de no poder volver a caminar correctamente.

¿Por qué se someten a esto?

Sedat Ilhan comprende mejor que nadie las razones por las que los pacientes buscan cirugía aquí. Él mismo, fundador de la clínica, fue uno de ellos en su momento. En su oficina hay una figura de cartón. Es una fotografía suya a tamaño real tomada hace ocho años. Tiene el brazo alrededor de los hombros de su yo más joven, hasta la barbilla. Dice: «El alargamiento de piernas fue mi renacimiento».

Los fragmentos fracturados del hueso se pueden separar manualmente (como en la foto) o por control remoto.
Los fragmentos fracturados del hueso se pueden separar manualmente (como en la foto) o por control remoto.

Cuando Ilhan dejó de crecer a los 16 años, medía 1,57 metros. Odiaba ser bajo. Como cuando tropezaba con las mujeres en el metro porque no alcanzaba la barandilla superior. Como cuando su vecina, a quien consideraba genial, se reía de él por eso. «Sedat –le decía–, eres gracioso y dulce, ¡pero demasiado bajo para mí!». Como cuando los amigos de su padre le sugirieron que cambiara su SUV por un Smart.

Durante un tiempo se paraba frente al espejo cada mañana y se repetía: «Mido 1,80 metros, mido 1,80 metros, mido 1,80 metros». Se compró zapatos de plataforma. Fue al psicólogo. Nada funcionó. Pero, según Ilhan, la verdad era esta: aunque era de complexión pequeña, no era un hombre pequeño. Él no se sentía así. Pero todos los demás lo veían de esa manera.

El paciente acciona él mismo una varilla metálica fijada al fémur que le han roto para separar 0,25 milímetros los fragmentos. Hará esta maniobra cuatro veces al día durante tres meses

Hace ocho años, a los 26, leyó sobre un médico en Estambul que podía alargarle las piernas. Le pidió al doctor que le fracturara los fémures dos veces y las tibias una vez, aumentando así su estatura en 20 centímetros. Fundó su propia clínica de alargamiento de piernas, ahora a mayor escala. Dice que quiere que otras personas también puedan disfrutar de esta nueva vida.

Uno de estos hombres camina con dificultad, apoyándose en su andador, desde el ascensor hasta los sofás del vestíbulo. Sus pantalones cortos de chándal están rasgados a los lados hasta las caderas, colgando de dos varillas metálicas clavadas en sus muslos. Se le ve la ropa interior. Dice que no ha salido de la clínica en los últimos dos meses.

En la sala de fisioterapia, un piso más arriba, un paciente francés de 1,66 metros de altura se estira en una camilla. Viste pantalones cortos y una camiseta, y se ha quitado las zapatillas. Espera crecer pronto hasta alcanzar 1,74 metros. El fisioterapeuta le aplica pomada en las heridas y le masajea las piernas fracturadas, que en la actualidad no pueden soportar su peso. Cuando le piden que presione el muslo contra una almohada, el músculo tiembla. Frente a él, un paciente se arrastra hacia atrás para salir de la camilla. Otro es incapaz de ponerse de pie.

Un fémur podría alargarse de manera extrema hasta 8 centímetros (+ otros 8 de la tibia)

Fijador externo monolateral tipo riel que mantiene alineadas las partes

Un fémur podría alargarse de manera extrema hasta 8 centímetros (+ otros 8 de la tibia)

Fijador externo monolateral tipo riel que mantiene alineadas las partes

Fijador externo monolateral tipo riel que mantiene alineadas las partes

Un fémur podría alargarse de manera extrema hasta 8 cm (+ otros 8 de la tibia)

Un fémur podría alargarse

de manera extrema hasta 8 cm (+ otros 8 de la tibia)

Fijador externo monolateral tipo riel que mantiene alineadas las partes

Cómo se alarga una pierna

Una de las técnicas utilizadas combina un fijador externo con un clavo interno para mantener alineado el hueso, primero para realizar la osteotomía (partir el hueso) y después durante todo el proceso.
Una vez colocado, comienza el proceso, que se alargará lo necesario, con un movimiento aproximado de 1 milímetro al día, muchas veces con pequeños ajustes durante la jornada.
Así, la estructura externa va separando lentamente los fragmentos. En el espacio aparece tejido nuevo, que en la imagen está marcado en rojo. Ese tejido se irá transformando en hueso.
Cuando se alcanza la longitud deseada, el hueso nuevo necesita tiempo para endurecerse y consolidarse. Durante esta fase, el clavo mantiene la alineación y da soporte.

AUX STEP FOR JS

El francés afirma que su estatura no le importa personalmente, pero sí a los demás. Quiere labrarse una carrera, quizá algún día, en la política. ¿Tiene algún modelo histórico? «Napoleón», responde. ¿Por qué? «Napoleón mandó construir escuelas y edificios; su influencia en Francia perdura hasta nuestros días». Napoleón, precisamente, medía alrededor de 1,68 metros. Si bien para los estándares de la época no era bajo en absoluto. Los medios británicos solo lo representaron así para ridiculizarlo y menospreciar su estatura. La altura como herramienta propagandística.

Está demostrado desde hace tiempo que los hombres altos suelen asumir roles de liderazgo, que gozan de mayor confianza, que parecen más dominantes e incluso que ganan más dinero. Los hombres de esta clínica lo saben. El francés dice: «La altura le da carisma a un hombre».

Tras la operación, los pacientes tienen por delante largos meses de recuperación, que incluyen curas diarias e intensas sesiones de rehabilitación. Durante un tiempo necesitan andadores para desplazarse.
Tras la operación, los pacientes tienen por delante largos meses de recuperación, que incluyen curas diarias e intensas sesiones de rehabilitación. Durante un tiempo necesitan andadores para desplazarse.

Un paciente del sudeste asiático afirma que solo necesita unos centímetros más para triunfar en Europa. Y el fundador de la clínica, Ilhan, cuenta la historia de un hombre que llegó con 64 años y se convirtió posteriormente en una estrella de Netflix en España.

Pero cualquiera que aspire a grandes logros debe superar dificultades iniciales. En el gimnasio, un paciente con muletas hace equilibrios alrededor de conos alineados en el suelo. Un fisioterapeuta lo anima. A su lado, un turco se esfuerza por subirse a un banco de pesas. Correr entre los conos del gimnasio es impensable. No puede doblar las piernas más de 90 grados: «Nunca pensé que sería tan difícil», comenta.

Un procedimiento de alto riesgo

Los procedimientos de alargamiento de piernas se realizan desde la década de los cincuenta, principalmente por razones médicas. Por ejemplo, cuando una pierna es significativamente más larga que la otra y esto daña la cadera, o cuando las personas son tan bajas que sus actividades diarias se ven seriamente limitadas.

La traumatóloga María Soledad del Cura Vara, especialista en cirugía ortopédica del hospital Ramón y Cajal de Madrid, subraya que esta técnica está indicada únicamente en contextos médicos, como dismetrías (cuando una pierna es más corta que la otra) o pacientes con acondroplasia (el tipo más común de enanismo) con una talla de 1,20 o 1,30 metros y con dificultades para hacer una vida normal.

El paciente despierta con dos varillas metálicas de 20 centímetros de largo que fijan desde el exterior sus huesos fracturados. .
El paciente despierta con dos varillas metálicas de 20 centímetros de largo que fijan desde el exterior sus huesos fracturados. .

La experta insiste: el alargamiento de piernas con fines exclusivamente estéticos es una intervención con riesgos potencialmente graves que no compensa sus posibles beneficios, y que ella ni aconseja ni realiza. Según explica, se trata de una cirugía mayor que implica cortar el hueso e implantar un clavo interno para alargarlo un milímetro al día y que posteriormente requerirá meses hasta su consolidación. Mientras el hueso se regenera, músculos, nervios y vasos sanguíneos solo se estiran, lo que puede derivar en tensiones importantes y eleva el riesgo de complicaciones. Entre ellas, la doctora destaca posibles lesiones neurovasculares, contracturas y rigideces o luxaciones articulares, e incluso la posibilidad de deformidades o fracturas del regenerado óseo.

«No está justificado someter a personas sanas, con estaturas de 1,50 o 1,60, a una intervención de este calibre por razones estéticas», alerta una traumatóloga

A los hombres de Estambul no les preocupa eso. Tienen otros problemas. «Mi novia dice que espera que nuestros hijos sean más altos que yo», comenta uno mientras se estira en el gimnasio. «Las mujeres del siglo XXI quieren hombres altos», afirma otro.

¿Ellas los prefieren altos?

Los problemas de las mujeres. Siempre se oye a los hombres quejarse de ello. Y es cierto: las mujeres quieren hombres más altos que ellas, y los hombres quieren ser más altos que las mujeres. Esto se ha demostrado en numerosos estudios. El verano pasado, la aplicación de citas Tinder probó un filtro de altura que permitía a las mujeres excluir a los hombres más bajos.

Un empleado de la clínica comenta que ha notado que los hombres no solo están creciendo, sino que también están ganando confianza en sí mismos. El dueño de la clínica, Ilhan, recuerda el momento en que notó por primera vez que había crecido un poco. Después de su primera cirugía, su esposa le compró un pantalón deportivo nuevo. «Me queda grande», dijo instintivamente. Pero ya no era así. Cuando se miró al espejo con sus pantalones nuevos y su nueva talla, rompió a llorar. A pesar de que ya era un inversor exitoso y estaba casado con una mujer que incluso era unos centímetros más alta que él, aún no era tan alto como los demás.

Los clientes de la clínica lo tienen claro: «Las mujeres del siglo XXI quieren hombres más altos». Los datos parecen darles la razón. Tinder tiene un filtro para excluir por estatura

LiveLifeTaller, con precios que oscilan entre los 40.000 y los 70.000 euros, es uno de los proveedores más asequibles. Comentarios en foros en línea dicen que las prácticas de la clínica son deficientes y que el bajo precio se consigue a costa de la calidad. Usuarios anónimos informan de complicaciones; uno de ellos afirma haber quedado discapacitado. Dos cirujanos en Alemania que ofrecen alargamiento de piernas con fines estéticos por aproximadamente el doble del precio han declarado que tratan habitualmente a pacientes que han sufrido complicaciones tras procedimientos realizados en clínicas de bajo coste.

La mayoría de los hombres aquí opta por un método de alargamiento 'barato'. Se les coloca un marco metálico en los muslos, cuyas puntas perforan la piel y se conectan con las puntas de los clavos incrustados en el hueso. Para alargar los clavos, el paciente gira un tornillo en el fijador y separa manualmente los fragmentos óseos. El método en el que el paciente alarga los clavos mediante control remoto cuesta casi el doble.

Delirios de grandeza: ¿ya no hay excusa para ser pequeño?

La traumatóloga María Soledad del Cura explica: «Ganar 2 o 3 centímetros no suele comportar complicaciones, pero si una persona quiere alargarse las piernas por una cuestión estética no es para crecer solo eso», apunta. El máximo de 16 centímetros (8 de tibia y 8 de fémur) son alargamientos extremos de alto riesgo. Del Cura considera injustificado someter a personas sanas, con estaturas de 1,50 o 1,60, a una intervención de este calibre por razones estéticas.

Para crecer 9 centímetros se necesitan tres meses. De ahí que los pacientes pasen mucho tiempo en las instalaciones de la clínica.
Para crecer 9 centímetros se necesitan tres meses. De ahí que los pacientes pasen mucho tiempo en las instalaciones de la clínica.

Pero incluso en los alargamientos que ellos hacen (una media de 6-8 centímetros), el asesoramiento preoperatorio 'exhaustivo' es fundamental, incluyendo una valoración psiquiátrica y una evaluación del compromiso del paciente con un proceso de recuperación prolongado y la aparición de potenciales complicaciones, que ocurren hasta en el 40 por ciento de los casos, aunque la mayoría serán sin secuelas permanentes.

En la clínica de Turquía no parecen inquietar las secuelas. Ilhan no tiene formación médica; es banquero de profesión. Afirma que siempre remite a sus pacientes a su médico de cabecera para cualquier duda técnica. Sin embargo, él es el primer punto de contacto para los clientes, les cuenta su caso y los convence para que se sometan a la cirugía. Pero la clínica asegura que los precios son posibles gracias a su especialización y al elevado volumen de pacientes, no porque escatimen en los estándares médicos.

El centro tiene una cuenta de TikTok con 300.000 seguidores. En los vídeos, los pacientes crecen; los espectadores pueden verlos crecer y sentirse más felices. Algunos dicen que se enteraron de la cirugía gracias a estos vídeos. Un hombre llevaba tres años considerando la intervención. En su feed de TikTok aparecían constantemente clips de LiveLifeTaller. «Al final pierdes el miedo a la cirugía», comenta. Como casi todos los hombres de la clínica, prefiere permanecer en el anonimato. Otro paciente dice que estaba contento con su estatura, pero cuando vio las piernas alargadas en TikTok la idea se le metió en la cabeza: «Yo también tengo que hacerlo».

Entre los pacientes hay un número de 'looksmaxxers', personas que buscan el atractivo físico por métodos extremos y aumentar así su «valor de mercado», social y sexual.
Entre los pacientes hay un número de 'looksmaxxers', personas que buscan el atractivo físico por métodos extremos y aumentar así su «valor de mercado», social y sexual.

Es como todos los procedimientos estéticos: la cirugía resuelve un problema para algunos, pero al mismo tiempo lo agrava para otros. Porque cuantos más hombres se someten al alargamiento de piernas, mayor es la presión sobre quienes no lo hacen. ¿Pronto los hombres no tendrán excusa para ser bajos?

Hoy es el último día de un paciente en la clínica. Llegó de California hace tres meses, pagó 40.000 euros y ha crecido 10 centímetros. Antes de irse, se reúne con Ilhan en su despacho, donde admira las fotos del antes y el después de su cuerpo en una pantalla grande. Es un momento ritualizado en la clínica, como una ceremonia de celebración. Normalmente, los pacientes estarían contentos, vitoreando y aplaudiendo, cuenta Ilhan. Uno incluso lloró al ver cuánto había crecido. Pero este permanece en silencio. Ayer, dos días antes de su vuelo de regreso a California, se sometió a una pequeña operación de cuerdas vocales en otra clínica. No fue nada drástico, susurra, solo quiere que su voz suene un poco más grave.

Créditos

  • Gráfico Sara I. Belled

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Los hombres que van a una clínica a que les rompan las piernas

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