Viernes, 20 de Octubre 2023, 10:21h
Tiempo de lectura: 4 min
Anduve por Londres hace unas semanas, por motivos de trabajo, visitando a un viejo amigo en el 221 B de Baker Street mientras esquivaba, con hábiles recortes laterales, perfiles y quiebros del torso en plan torero, a masas espesas de turistas y de turistos en calzoncillos. Nada, o sea, que haga a esa ciudad distinta de las otras pertenecientes al parque temático en que, entre unos y otros, hemos convertido Europa. Vista en términos generales, la cuna de los derechos y libertades en el mundo, la que durante tantos siglos fue referente moral e intelectual del pensamiento y el progreso, la vieja patria común de Homero, Dante, Shakespeare, Cervantes y los enciclopedistas franceses, por mencionar a algunos, es hoy un deslumbrante cascarón vacío; un decorado fastuoso donde toda criatura internacional, incluidos nosotros mismos, confunde las palabras viajar y cultura con hacer cola en Roma ante una hamburguesería recomendada en Tryp Advisor o hacer posturitas chorras en Atenas o Madrid tomándose un selfi.
-
1 Kristin Cabot: 'No mereces ser amenazada de muerte por tus errores'
-
2 La cara no tan perfecta de Paul Newman
-
3 Cuando Hitler planeó bombardear Londres con billetes
-
4 «Para soportar los caprichos y rabietas de Julio, hay que estar hecho de una pasta especial»
-
5 Pódcast | «Yo nací en Mauthausen», la escalofriante historia de los bebés en los campos de exterminio
-
1 Kristin Cabot: 'No mereces ser amenazada de muerte por tus errores'
-
2 La cara no tan perfecta de Paul Newman
-
3 Cuando Hitler planeó bombardear Londres con billetes
-
4 «Para soportar los caprichos y rabietas de Julio, hay que estar hecho de una pasta especial»
-
5 Pódcast | «Yo nací en Mauthausen», la escalofriante historia de los bebés en los campos de exterminio

