Exposición en el Museo del Prado
El 'juego de tronos' del Gótico
En la Edad Media, los retablos funcionaban como hoy las series. Narraban historias bíblicas y vidas de santos para una población en su mayoría analfabeta. La influencia del Gótico italiano en España dio a la pintura una intensidad inédita.
Ángela Barbolla
Colores vibrantes, la humanización de lo sagrado, el énfasis en los martirios, ultrajes, parricidios, hogueras, torturas... Una ambiciosa exposición en el Museo del Prado muestra ... la magnífica obra de los pintores que revolucionaron las artes antes del Renacimiento y cuestiona los límites tradicionales entre centros y periferias de la Europa medieval.
Matar al padre
La influencia italiana llegó a través del comercio en el Mediterráneo y afectó sobre todo a los pintores catalanes, valencianos y mallorquines, como los hermanos Serra. En esta escena se narra la historia de san Julián, al que se le profetizó que asesinaría a sus padres. Para evitarlo, se fue del hogar paterno y se casó con una viuda rica. Al cabo de los años, sus padres fueron a buscarlo. Él no estaba en su castillo y su esposa los acomodó en la mejor habitación, la suya. Al regresar, san Julián pensó que su mujer lo engañaba con otro y mató a sus padres. Al percatarse del error, renunció a sus riquezas y se dedicó a ayudar a los peregrinos, lo que le valdría el perdón del Señor.
El dragón infernal
Esta obra de Jaume Serra representa el momento en que Jesucristo descendió a los infiernos tras su muerte en la cruz y antes de su resurrección. El infierno aparece como la boca de un dragón, de la que emergen las almas. Sobre su amenazador ojo rojo, los demonios intentan evitar que Adán, Eva, Juan el Bautista, otros profetas y patriarcas sean salvados por la mano de Jesús. Los ángeles en el lado opuesto y el fondo dorado representan la victoria de la luz sobre las tinieblas.
Vírgenes expresivas
La Virgen de Tobed, de Jaume Serra, es una innovadora obra en la que el niño aparece con el seno en su boca y mira desafiante al espectador. Se inspira en la obra del italiano Starnina. Son un ejemplo de intercambio de ideas en el arte, porque Starnina llevó a Italia la forma de hacer en la Corona de Aragón. Como curiosidad, la corona de su Virgen incluye una guirnalda con piedras preciosas típica de Valencia. Son figuras más humanizadas, conocidas como 'las Vírgenes de la leche' y 'de la humildad', más expresivas que en el románico. En la de Tobed se incluyen los escudos de Enrique II de Castilla y su mujer, Juana, y aparecen representados dos de sus hijos. Es una novedad integrar en la escena sagrada a los reyes o nobles que pagaban la obra.
Desollado vivo y elegido por Miguel Ángel
Pere Serra firma este temple y pan de oro sobre tabla para contar la historia de san Bartolomé, que aparece junto a san Bernardo de Claraval, doctor de la Iglesia. San Bartolomé porta el evangelio y un cuchillo, símbolo de su martirio: fue desollado vivo. La figura de Bartolomé aparece también en la Capilla Sixtina, como un hombre robusto y barbudo que en su mano derecha sostiene el cuchillo con el que fue martirizado y en la izquierda su propia piel desollada. El aspecto más fascinante de la obra vaticana es que en la piel desollada se dibuja un rostro, que siglos después se supo que era un autorretrato del propio Miguel Ángel. En esta obra gótica se ilustra el mérito de Bartolomé para su santidad: expulsó el demonio (al que está pisando) de la hija del rey Polimio y consiguió así que el monarca y, con él, el resto de la población se convirtieran al cristianismo.
La derrota de Satanás
El arcángel san Miguel aparece aquí como es tradicional en la iconografía cristiana: un guerrero celestial alado que vence al mal. Lo curioso en este caso es que no lleva armadura como es habitual, no una sencilla túnica. Porta una lanza con el mango en forma de cruz con la que derrota a Satanás, representado como una serpiente de siete cabezas, y está protegido por los cuatro evangelistas en un fondo de pan de oro. Ferrer Bassa, el autor, será llamado el Giotto catalán en referencia al artista florentino, considerado el padre de la pintura occi-dental moderna. En la muestra del Prado, A la manera de Italia. España y el gótico mediterráneo, 1320-1420 (hasta el 20 de septiembre), se pueden ver 102 obras que exploran cómo los modelos italianos fueron reinterpretados por artistas hispanos.
El martirio de santa Lucía, a todo color
Los artistas del gótico empleaban en el siglo XIV el pan de oro para intensificar la luz y usaban los carísimos pigmentos rojos, muy complejos de lograr, para reforzar la pasión y el dolor. El impacto estaba garantizado. En esta escena, parte del Retablo de los santos Julián y santa Lucía, de Jaume Serra, se narra el martirio de santa Lucía. Convertida al cristianismo, rechazó casarse con un hombre, que, ofendido, la denunció. Como castigo, primero intentaron trasladarla a un prostíbulo para ultrajarla, pero se puso rígida y nadie pudo moverla. Luego quisieron quemarla, pero no ardió, y finalmente fue acuchillada en la garganta. La obra reproduce todas sus torturas mientras recibe la extremaunción. A su izquierda, los hombres que la entregaron. Destaca el sujeto vestido de rojo, probablemente quien le arrancó los ojos, tortura añadida, según la leyenda, que convirtió a santa Lucía en la patrona de las personas ciegas.