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Luis de la Fuente se desmarca: «Formar a los jugadores sin vociferar funciona»

Entrevista exclusiva

Luis de la Fuente se desmarca: «Formar a los jugadores sin vociferar funciona»

Hablamos con el seleccionador nacional de fútbol cuando publica su autobiografía y se enfrenta al Mundial más disputado de la historia

Luis de la Fuente ya no es el mismo entrenador que, hace tres años, asumiera la dirección de la selección española de fútbol. «Soy mejor». No hay arrogancia en su tono, solo aplastante naturalidad. «La vida consiste en querer ser mejor cada día. Paso a paso, pero constante. Así me lo he tomado siempre todo». La filosofía le ha dado resultados. Con ella, partiendo de un hogar riojano con mayoría de mujeres, ha llegado donde está. Y con ella ha reconducido, por fin, el rumbo de un equipo extraviado desde los tiempos en que encadenara (Eurocopa 2008-Mundial 2010-Eurocopa 2012) el mayor ciclo triunfal de su historia.

Desde su llegada al cargo, España ha vuelto a conquistar la Eurocopa y ha añadido la Liga de Naciones a su currículo, jugando además el fútbol más admirado del planeta; razones de peso para aparecer como la gran favorita en las casas de apuestas de cara al Mundial en México, Canadá y los Estados Unidos de Donald Trump que arranca el 11 de junio. De la Fuente se extiende sobre las opciones de España, sus fortalezas y valores y sobre sus futbolistas con XLSemanal, pero no es esta la verdadera razón de la cita.

«¿Que el fútbol es sacrificio? ¡Qué va! Llevo 50 años en esto y he sido valorado y envidiado desde los 15. Y ahora, para colmo, ¡soy seleccionador de mi país!»

Hablamos con él de La vida se entrena cada día (7 de mayo en Ediciones B), el título que el 'míster' –así lo llaman quienes se cruzan con él por la Real Federación Española de Fútbol, en las Rozas (Madrid)– ha puesto a su autobiografía. Por eso en esta entrevista «el hijo de la Berti» bucea en sus recuerdos, los gratos –infancia, padres, sus días en el Athletic, la conquista de dos Ligas y una Copa, su atracción por el mundo de la moda, su llegada a la Federación...– y también otros oscuros y ambivalentes, pedagógicos en cualquier caso ya que, resume él, «lo importante en la vida es reconocer tus errores y no dejar nunca de aprender».

XLSemanal. ¿En su ciudad, Haro, sigue siendo «el hijo de la Berti»?

Luis de la Fuente. [Sonríe]. Cada vez para menos gente, pero sí, en los pueblos te conoce todo el mundo.

XL. ¿Berti por...?

L.F. Por Berta, murió en 2018. Soy el fruto de muchos factores, pero el primero es mi educación y una familia unida y maravillosa.

XL. Su padre fue marino y, durante 38 años, solo estaba en casa un mes de cada once. Dice, sin embargo, que nunca lo sintieron lejano ni extraño. ¿Cómo se las arregló?

L.F. Nos escribía mucho. Además, era radiotelegrafista y hablábamos bastante por teléfono. Nos encantaba escuchar su voz. Se las arregló para, a pesar de la distancia, transmitirnos sus valores y la unión. Éramos cuatro chicos (mi hermano Óscar murió en 2023) y una chica, y siempre hemos estado muy unidos.

XL. Usted también viaja mucho...

L.F. Y siempre me acuerdo de él. Mi padre tenía un mapamundi con una banderita por cada país que visitaba: 60 o 70. Yo llevo 93. Pero él viajaba en otras condiciones; llegaba a un puerto: Buenos Aires, Río, Yokohama, Róterdam..., y se quedaba un mes. Yo llego un día y me marcho al siguiente sin ver nada [se ríe].

Fue el lateral izquierdo del Athletic de Javier Clemente (izda.), que ganó dos Ligas, una Copa y una Supercopa en 1983 y 1984.
Fue el lateral izquierdo del Athletic de Javier Clemente (izda.), que ganó dos Ligas, una Copa y una Supercopa en 1983 y 1984.

XL. Dedica este libro a su familia. «Los grandes sacrificados en esta aventura». ¿Les ha exigido más allá de lo que muchos aceptarían?

L.F. Sin duda. En esta profesión la familia es la gran sacrificada. Me hace gracia oír eso de: «El fútbol es sacrificio». ¡Qué va! Llevo 50 años en esto, mi gran pasión, y he sido una persona reconocida, valorada y envidiada desde los 15, cuando llegué al Athletic; para colmo, soy seleccionador de mi país y voy a jugar un Mundial... Mi familia, sin embargo, ha soportado mis ausencias y aguantar que siempre esté con la atención en el fútbol.

XL. ¿Están hartos de verlo ante la tele desentrañando partidos?

L.F. Un poco, claro [se ríe]. Todos me dicen: «Tu vida es solo fútbol, fútbol, fútbol». Pues sí, porque quiero seguir mejorando. De hecho, tenía más tiempo para ellos cuando era futbolista que ahora como seleccionador. Piensa que mi equipo y yo seguimos a 60 o 70 jugadores que juegan todas las semanas y algunos en Inglaterra, Alemania, Arabia Saudí... Al seleccionar aquí no hay capricho, sino análisis y conocimiento. Y eso quita mucho tiempo de estar con los tuyos. Por eso digo en el libro que mi familia es «el mejor equipo del mundo».

«La mayoría de los españoles estamos en contra de las actuaciones racistas y discriminatorias de todo tipo. Yo mismo he entrenado a chavales de todas las procedencias, creencias y colores de piel»

XL. ¿Fue usted un niño que soñaba con ser futbolista?

L.F. Yo no supe que sería futbolista hasta que surgió una oportunidad y la aproveché. Practicaba baloncesto, pelota... Hasta debutar en Primera, de la mano de Iñaki Sáez, no empecé a darle forma a lo de ser profesional.

XL. ¿Qué importancia tuvo su padre en esa «oportunidad»?

L.F. A ver, yo me formé por mi cuenta: en el colegio, en la calle, partidos barrio contra barrio por las tardes y fines de semana, y a los 14 empecé a entrenar con el Haro Deportivo. Mi padre me llevó alguna vez a San Mamés y me transmitió el amor al Athletic. Gracias a que él era bilbaíno pude entrar en el club, a pesar de ser riojano. Él mismo me llevó a Lezama a hacer las pruebas en una de sus cortas estancias. Yo tenía 15 años y ya jugaba en el primer equipo del Haro, en Tercera División.

XL. ¿Cómo fue aquella prueba?

L.F. Me la hizo Piru Gainza, casi nada. Era un hombre que con verte andar ya sabía si valías. Un sabio. Me vio jugar y me dijo: «Tú te quedas».

Debutó en Primera con 19, de la mano de Iñaki Sáez, el mismo que lo fichó para la Federación. Tras 14 años como profesional, dos de ellos en el Sevilla (izda.), se retiró en 1994 tras jugar en el Alavés, en Segunda B.
Debutó en Primera con 19, de la mano de Iñaki Sáez, el mismo que lo fichó para la Federación. Tras 14 años como profesional, dos de ellos en el Sevilla (izda.), se retiró en 1994 tras jugar en el Alavés, en Segunda B.

XL. De no haber entrado en el Athletic, ¿qué opciones laborales se habría planteado?

L.F. En Haro había dos posibilidades: las bodegas o el campo. Aunque mi familia tenía una tienda de ropa y a mí me gustaba la moda; igual ahí...

XL. Su padre murió en 2012, un año antes de su llegada a la Federación para entrenar a los jóvenes y ganar con ellos dos Eurocopas, unos Juegos Mediterráneos y una plata olímpica. ¿Se acordó de él ante aquellos éxitos?

L.F. Hay un recuerdo muy especial, sí, pero con la absoluta, cuando ganamos la Nations League, en 2023. Nada más llegar a Róterdam recordé una postal que él había enviado a mi madre desde allí –«Hola, mi niña», empezaba–, y eso me hizo pensar: «Estamos predestinados a ganar este trofeo». Y así fue... Mi padre era todo un personaje. No veas la fiesta cuando volvía. Esos 20 días pasábamos todo el tiempo juntos.

XL. Eran los años sesenta y setenta, ¿qué regalos les traía?

L.F. De Japón nos trajo una televisión diminuta y un radiocasete chulísimo. Todo el mundo alucinaba, claro, porque en aquellos tiempos aquí nadie viajaba. Mis propios padres, sin ir más lejos, se fueron de luna de miel a Miranda de Ebro. ¡A veinte kilómetros!

«Mi padre era marino y solo estaba en casa un mes al año. Pero ¡no veas la fiesta cuando volvía! De Japón nos trajo una televisión diminuta. Todo el mundo alucinaba. Soy fruto de una familia maravillosa»

XL. Su padre fue su primera ventana al mundo...

L.F. Sí. Enseguida capté el mensaje de que este mundo es muy grande y vivimos en él gentes muy diversas. Quiero mucho a mi tierra, cada día más, te diría, pero no comulgo con ese localismo cerrado de pensar que los demás son rivales o enemigos. Recibimos una educación católica, pero muy libre, con el respeto hacia los demás por encima de todo.

XL. ¿Esa es la base sobre la que ha construido su carrera?

L.F. ¡Es la base de mi vida! El edificio de la convivencia se construye desde los cimientos del respeto. Tengo esto marcado desde niño.

XL. ¿Fue en Bilbao donde forjó su forma de entender cómo se construye un equipo campeón?

L.F. Absolutamente. Ganamos dos Ligas, una Copa y una Supercopa, vivimos la explosión popular del millón de personas en las calles de Bilbao celebrando alrededor de la gabarra. Es un momento cumbre de mi vida. En esos años allí se forjó mi filosofía, que con la experiencia no ha hecho más que reforzarse.

XL. Pero su filosofía nada tiene que ver con el «por mis cojones» de Javier Clemente, entrenador de aquel Athletic campeón...

L.F. Tienes razón... a medias. Es cierto que las cosas con él se hacían «porque lo digo yo, y punto». Pero, al igual que yo, que entrené a los jugadores de esta selección cuando eran sub-19 y sub-21, Clemente nos conocía perfectamente a los jóvenes y supo encajarnos con los veteranos. Supo, sobre todo, convencernos; ser un líder al que seguir a muerte. El primer día de esa temporada nos soltó: «Este equipo va a ganar la Liga». Él nos dio lo que necesitábamos en aquel momento.

De la Fuente levanta la Eurocopa 2024, torneo en el que España estaba lejos de partir como favorita por ser un equipo joven y el poco tiempo que él llevaba en el cargo. Pero ganó.
De la Fuente levanta la Eurocopa 2024, torneo en el que España estaba lejos de partir como favorita por ser un equipo joven y el poco tiempo que él llevaba en el cargo. Pero ganó.

XL. La selección, por cierto, no ha jugado en Euskadi desde 1967. ¿Le gustaría verla en San Mamés?

L.F. Me encantaría, más aún como técnico, pero no sé si lo veré. ¡Ojalá!

XL. También llevaba una década sin jugar en Cataluña hasta el partido contra Egipto, en el campo del Español... y se lanzaron cánticos antimusulmanes.

L.F. Es verdad, y hay que señalarlo, porque es repudiable al cien por cien. El fútbol es un gran altavoz y hay gente violenta y racista que lo aprovecha para tener su minuto de gloria, pero para la inmensa mayoría de los que nos dedicamos a esto es una escuela de valores: compañerismo, solidaridad, generosidad; lo sabe quien haya vivido un vestuario. Y entre rivales la mayoría se respeta. Por eso digo: no es un problema del fútbol ni de un lugar concreto, lo es de toda la sociedad. Tolerancia cero con esto, pero de verdad.

XL. España organizará un Mundial con Marruecos, país musulmán. ¿Tendrá esto consecuencias?

L.F. No lo sé, pero aquí lo principal es dejar bien claro que la mayoría de los españoles estamos en contra de las actuaciones xenófobas, machistas, homófobas y discriminatorias de todo tipo. Yo he entrenado a chavales de todas las procedencias, creencias y colores de piel, y nunca me ha dicho nadie cómo tratarlos porque es mi naturaleza tratar a todo el mundo por igual.

XL. ¿Entrenar fue su primera opción al retirarse?

L.F. Yo no pensaba seguir vinculado al fútbol. Me gustaba mucho la moda y me planteé ese camino. Mi hermana Ana llevaba la tienda familiar y, cuando iba a Madrid a la Pasarela Cibeles y otros eventos, yo la acompañaba. Hablábamos con gente del negocio, veíamos prendas. Llegué a plantearme ampliar el negocio a ropa de caballeros.

«Con Clemente todo se hacía 'porque lo digo yo', pero supo ser un líder al que seguir a muerte. El primer día de la temporada dijo: 'Este equipo va a ganar la Liga'. Y la ganamos»

XL. ¿Cómo era visto un jugador al que le atrajera la moda?

L.F. La verdad es que todos éramos muy coquetos. Llevábamos ropa de marca y, cada uno a su manera, se intentaba vestir bien. Eso sí, ninguno habríamos posado en calzoncillos para salir en las paradas de autobús... [se ríe]. La sociedad, y con ella esa parte publicitaria del fútbol, ha cambiado mucho.

XL. Antes de Beckham había metrosexuales, solo que discretos…

L.F. Hombre, como Beckham nadie, pero después de ganar la Liga, en 1983, Miguel de Andrés y Fernando Tirapu, dos tipos guapísimos que eran, por cierto, mis compañeros de piso, hicieron un anuncio de abrigos de piel. Que había que atreverse, oye.

XL. Todavía se oye por ahí aquello de: «El fútbol es un deporte de hombres»...

L.F. ¡Qué va! Yo llevo entrenando 30 años y he vivido una gran evolución en ese ámbito. España ganó el último Mundial. ¡Imagínate! Siento un profundo respeto hacia las mujeres, porque me eduqué en un entorno matriarcal, con mi madre, mi abuela, mi tía, mi hermana y una señora que nos cuidaba y vivía con nosotros. Eran cinco mujeres en casa y ellas tiraban del carro. He respetado a las mujeres con total naturalidad y normalidad desde siempre. Todo lo demás es inaceptable.

XL. Pues le cayó una buena por ser uno de los que aplaudió a Luis Rubiales en aquella asamblea de la Federación en la que él se defendió del beso a Jennifer Hermoso…

L.F. Sobre eso ya dije lo que tenía que decir y, además, con contundencia [De la Fuente pidió perdón en su día y, entre otras cosas, dijo que las críticas hacia él eran «totalmente merecidas», que no supo «estar a la altura» y censuró «sin paliativos» el comportamiento de Rubiales]. En la vida todos nos equivocamos y ese fue un episodio en que me equivoqué. Fue una situación muy singular, de mucha presión, pero ya te he explicado cómo es mi relación con las mujeres.

De su familia, habla lo justo. Su mujer, andaluza, se llama Charo. Tienen dos hijos, Alberto y Javier. También es padre de Alexander, de su primer matrimonio. Alberto (foto) es, como él, socio del Athletic y trabaja en la Federación como analista para entrenadores.
De su familia, habla lo justo. Su mujer, andaluza, se llama Charo. Tienen dos hijos, Alberto y Javier. También es padre de Alexander, de su primer matrimonio. Alberto (foto) es, como él, socio del Athletic y trabaja en la Federación como analista para entrenadores.

XL. ¿Qué lo alejó de la moda?

L.F. En realidad, no llegué a acercarme, porque no habían pasado quince días desde mi retiro y me llamó Íñigo Liceranzu para pedirme que entrenara al Getxo, en Tercera. Me enganché. Y hasta hoy.

XL. Entrenó a equipos de Regional, Tercera, Segunda B, Juveniles (Sevilla y Athletic) y de Segunda (Alavés), hasta que fue despedido y pasó más de un año en paro. ¿Qué aprendió de aquellos meses?

L.F. Aquello me abrió los ojos. Yo ya tenía una familia y, por primera vez, sentí que el fútbol como sustento era algo frágil e inestable. Fue angustioso y me hizo valorar cosas que hasta entonces no había valorado.

XL. ¿Por ejemplo?

L.F. Hasta entonces todo me había ido rodado y no se me había pasado por la cabeza que podría enfrentarme a una situación así. Por eso titulo el libro La vida se entrena cada día; del mismo modo en que te suceden cosas maravillosas, sufres golpes muy duros y de todo vas extrayendo lecciones y aprendizajes.

«Cuando dejé de jugar, no pensaba seguir vinculado al fútbol. Me planteé dedicarme a la moda. Entonces también éramos coquetos. Eso sí, ninguno habría posado en calzoncillos»

XL. Por fin, en 2013, la Federación lo fichó para la Sub-19, y diez años después, a pesar de la fuerte oposición por su falta de experiencia en Primera, Rubiales le entregó el mando de la absoluta...

L.F. Sí, fui una apuesta personal suya y muy valiente. También Ángel María Villar había apostado por mí en 2013, un entrenador sin prestigio. Estoy muy agradecido a todas las personas de la Federación que han hecho algo por mí, faltaría más.

XL. ¿Qué le dijo Rubiales?

L.F. Fue una conversación corta no, cortísima. «¿Estarías dispuesto a coger la absoluta, te ves preparado?». Y yo: «Sí». Me sentía muy capaz: conocía la casa y la 'materia prima' como nadie, porque durante diez años me había dedicado a conocer el presente y futuro del fútbol español.

XL. Como en su día hizo Luis Aragonés con Raúl, dejó fuera a Sergio Ramos nada más empezar. ¿Cómo se lo tomó él?

L.F. Conozco a Sergio desde que tenía 15 años, en el juvenil del Sevilla, tenía relación con su familia… Es doloroso, pero hay que hacerlo. Simplemente, fui coherente con mi planteamiento.

XL. El equipo por encima de todo... ¿Aceptaría a un crack mundial que no compartiera esos valores de solidaridad y generosidad?

L.F. Es difícil ser un crack si no eres un buen compañero, pero sí; por mucho talento que tengas, si no piensas en cómo hacer mejor al equipo, aquí no tienes nada que hacer. Yo busco gente buena para construir los equipos con talento, capacidad, solidaridad y valores. Es algo que no necesito explicar a mis jugadores. Todos han crecido con ellos. O lo entiendes o no.

«Ganar un Mundial es un reto de dimensiones colosales. Nosotros no nos creemos favoritos. Ahora bien, ¿estamos preparados y capacitados para ganar? Sí»

XL. ¿Le sorprendió la precocidad de Lamine Yamal al asumir con naturalidad la responsabilidad en la Eurocopa a los 16 años?

L.F. Lamine impresiona, desde luego, pero Fidel Uriarte ya debutó en el Athletic con 16, ¡en 1960!

XL. Pero siguen siendo excepciones.

L.F. No digo que no lo sea, pero es que muchos que empezaron a esa edad no llegaron lejos. Lamine lo tiene todo para ser diferente. Pero tiene 18 años. Tiene una cabeza privilegiada, pero hay que cuidarlo; acompañarlo bien es fundamental. Triunfar en el fútbol no depende solo del talento, sino de mil detalles. Este es uno de ellos. Y muy importante.

XL. ¿Ha visto muchos jóvenes que vivieron mucho demasiado pronto?

L.F. Muchísimos. Por eso siempre digo: formémoslos primero como personas. Si los educas en el respeto, la generosidad, la disciplina, el rigor, el compañerismo y la capacidad de sufrimiento, serán mejores futbolistas. Estamos demostrando que es un modelo que, transmitido con buen ánimo y sin vociferar, funciona.

XL. El fútbol está lleno de entrenadores que gritan. Muchos entrenan así a los niños. ¿Por qué?

L.F. Pues no sé, cada uno sabrá lo que hace, pero lo cierto es que los futbolistas agradecen otro tipo de trato. Cuando yo llegué a los juveniles del Sevilla –Antonio Puerta y Jesús Navas, entre ellos– les chocó, por excepcional, que les pidiera las cosas 'por favor' y les diera las gracias. Por eso estos jugadores que tengo en la selección han crecido conmigo y están educados en esa forma de comportarse.

XL. ¿Su padre le gritaba?

L.F. Mi padre nunca me gritó, pero, claro, es que bastaba una mirada para que captara rápido la idea [se ríe].

De la Fuente posa para XLSemanal en la Real Federación Española de Fútbol.
De la Fuente posa para XLSemanal en la Real Federación Española de Fútbol. (Carlos Luján)

XL. ¿Cuál será el factor clave para tener posibilidades de ganar?

L.F. Desdramatizar el resultado. Incluso haciendo las cosas muy bien, no siempre consigues tu objetivo. Ser mejor que el rival, incluso muy superior, no te garantiza nada.

XL. Hombre, algo ayuda, ¿no?

L.F. Te da más opciones, claro, pero ganar un Mundial es un reto de dimensiones colosales. Trabajamos para tener la oportunidad de ganar, es ahí donde estamos, con opciones reales, pero con muchísimos obstáculos por delante. Esta visión relajada nos quita tensión y dramatismo para desarrollar mejor nuestras capacidades.

XL. ¿Las grandes expectativas son armas de doble filo?

L.F. Eso da igual. Ser favorito es algo que dicen los demás porque ganas y juegas de tal manera. Pero no nos creemos favoritos. Ahora bien, ¿estamos capacitados para ganar? Sí, pero lo mismo otras diez selecciones. Dar lo mejor cada día, ser constante, es el verdadero éxito. Si hacemos eso, estaremos cerca de conseguir algo importante.

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