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Ciencia

Roncar es ya una epidemia mundial. ¿Tiene solución?

Nuestra cara se está haciendo más pequeña. Comemos más blando, masticamos menos y las mandíbulas se encogen. El resultado es una epidemia global de ronquidos. La buena noticia: la cura está más cerca

La cara del humano moderno es cada vez más estrecha. El paleontólogo Richard Klein afirma que jamás ha visto un cráneo de cazador-recolector con los dientes torcidos. Nuestros antepasados exhibían mandíbulas anchas, dentaduras alineadas, arcos dentales amplios con espacio de sobra. Eso fue la norma durante miles de años. Hoy basta con echar un vistazo a cualquier clase de un colegio para comprobar que algo ha cambiado: brackets, paladares estrechos, bocas en las que los dientes no caben.

El biólogo Paul Ehrlich y la ortodoncista Sandra Kahn lo han documentado. Desde los albores de la humanidad, los niños crecían masticando alimentos fibrosos, crudos, duros: raíces, carne sin procesar, frutos secos. Ese esfuerzo mecánico constante estimulaba el crecimiento de los huesos maxilares y del paladar. La Revolución Industrial comenzó a cambiar las cosas al introducir alimentos cada vez más procesados y blandos. La alimentación infantil del siglo XX –purés, potitos, papillas– aceleró el proceso. Ehrlich lo califica de epidemia oculta.

Una nueva vía de investigación es muscular: hacer gimnasia con la garganta. En algunos casos, los ejercicios se pueden hacer lamiendo el teléfono móvil. Literalmente

Las consecuencias van más allá de necesitar un ortodoncista. Una mandíbula más estrecha produce un paladar más alto y angosto. Y la lengua, con menos sitio del que necesita, tiende a caer hacia atrás cuando dormimos, dificultando el paso del aire por la garganta. Eso es, en esencia, lo que produce el ronquido. Y, en los casos más graves, la apnea obstructiva del sueño: la vía aérea se cierra parcial o totalmente, el oxígeno deja de llegar a los pulmones, y el cerebro tiene que despertar al durmiente con un sobresalto para que vuelva a respirar. Esto puede repetirse decenas de veces por noche sin que la persona lo recuerde.

En condiciones normales, el aire entra por la nariz o la boca y pasa libremente hacia la garganta y los pulmones

Cavidad nasal

Lengua

El paladar blando puede relajarse durante el sueño y contribuir

al bloqueo del paso

del aire

Cuello

Con una obstrucción parcial, los tejidos blandos de la garganta vibran, y esa vibración produce el ronquido

En ocasiones la vía aérea

se puede obstruir completamente durante unos segundos y el cerebro provoca un microdespertar para recuperar la respiración

En condiciones normales, el aire entra por la nariz o la boca y pasa libremente hacia la garganta y los pulmones

Cavidad nasal

Lengua

El paladar blando puede relajarse durante el sueño y contribuir

al bloqueo del paso

del aire

Cuello

Con una obstrucción parcial, los tejidos blandos de la garganta vibran, y esa vibración produce el ronquido

En ocasiones la vía aérea

se puede obstruir completamente durante unos segundos y el cerebro provoca un microdespertar para recuperar la respiración

En condiciones normales, el aire entra por la nariz o la boca y pasa libremente hacia la garganta y los pulmones

Cavidad nasal

Lengua

El paladar blando puede relajarse durante el sueño y contribuir al bloqueo del paso del aire

Cuello

Con una obstrucción parcial, los tejidos blandos de la garganta vibran, y esa vibración produce el ronquido

En ocasiones la vía aérea

se puede obstruir completamente durante unos segundos y el cerebro provoca un microdespertar para recuperar la respiración

En condiciones normales, el aire entra por la nariz o la boca y pasa libremente hacia la garganta y los pulmones

Cavidad nasal

Lengua

El paladar blando puede relajarse durante el sueño y contribuir al bloqueo del paso del aire

Cuello

Con una obstrucción parcial, los tejidos blandos de la garganta vibran, y esa vibración produce el ronquido

En ocasiones la vía aérea

se puede obstruir completamente durante unos segundos y el cerebro provoca un microdespertar para recuperar la respiración

0 segundos

Normalmente respiramos unas 12-15 veces por minuto, esto implica una respiración cada 4-5 segundos, si duplicamos ese tiempo sin respirar: 10 segundos: tenemos una apnea. Es más o menos, como si hubiésemos leído este mismo párrafo sin respirar.

No estamos hablando solo de adultos con sobrepeso. En España, uno de cada diez niños ronca. En adultos, según la Sociedad Española de Neumología, uno de cada dos hombres y una de cada cuatro mujeres. Y la apnea afecta a entre el 4 y el 9 por ciento de la población, aunque la cifra real es mayor porque muchos casos están sin diagnosticar.

Millones de personas creen que están cansadas porque duermen poco, cuando en realidad se han pasado la noche despertándose sin saberlo. Las consecuencias: hipertensión, diabetes, ictus, infarto.

Un defecto de fábrica

El encogimiento de la mandíbula es el factor más reciente, aunque la garganta humana arrastra problemas de diseño mucho más antiguos. El ronquido es el efecto colateral de dos adaptaciones que fueron muy útiles. El desarrollo del lenguaje exigió un cuello más largo para alojar el aparato fonador, la laringe y las cuerdas vocales. Y la bipedestación, al ponernos de pie, introdujo un ángulo cerrado en las vías respiratorias que cuando estábamos a cuatro patas no existía. El resultado es un conducto de aire demasiado largo, con una curva incómoda, que funciona bien mientras estamos despiertos, pero que se convierte en una trampa cuando los músculos se relajan al dormir. El propio Ehrlich lo plantea en términos darwinianos crudos: un homínido que roncara en la sabana africana habría sido un reclamo fantástico para los leopardos. Si a eso le sumas que el ruido tampoco ayuda a la hora de atraer pareja, cuesta entender cómo hemos llegado hasta aquí. La respuesta es que hablar y caminar erguidos compensaban el inconveniente de roncar.

El Zepbound, un fármaco de la familia del Ozempic, es el primer medicamento indicado para la apnea. Si la grasa del cuello y la garganta se reducen, la vía aérea se abre sola

La vida moderna empeora el rendimiento de ese hardware obsoleto de 200.000 años. Vivimos más que nuestros ancestros, y los músculos pierden tono con la edad. Estamos más gordos que en ningún otro momento de la historia, y la grasa acumulada en el cuello presiona la tráquea. Y bebemos más alcohol, que relaja todavía más la musculatura de la garganta.

La carrera por la cura

La buena noticia es que hay una carrera científica en marcha para encontrar soluciones. El tratamiento de referencia desde los años ochenta es la CPAP, una máquina que bombea aire a presión a través de una mascarilla nasal para mantener la vía aérea abierta por la fuerza. Funciona. El problema es que hay que dormir con ella puesta, y la experiencia se parece más a pilotar un caza que a descansar.

Hay diferentes tipos de mascarilas CPAP, según si tapan solo la nariz o también la boca

Está conectada a una máquina que bombea un soplo constante de aire en la garganta, lo que evita que las vías respiratorias se contraigan mientras duerme

Hay diferentes tipos de mascarilas CPAP, según si tapan solo la nariz o también la boca

Está conectada a una máquina que bombea un soplo constante de aire en la garganta, lo que evita que las vías respiratorias

se contraigan mientras duerme

Hay diferentes tipos de mascarilas CPAP, según si tapan solo la nariz o también la boca

Está conectada a una máquina que bombea un soplo constante de aire en la garganta, lo que evita que las vías respiratorias se contraigan mientras duerme

Hay diferentes tipos de mascarilas CPAP, según si tapan solo la nariz o también la boca

Está conectada a una máquina que bombea un soplo constante de aire en la garganta, lo que evita que las vías respiratorias se contraigan mientras duerme

La mascarilla aprieta, el aire presurizado seca las mucosas, el aparato hace ruido y el aspecto general del paciente conectado al chisme tiende a reducir la actividad romántica a cero. En España, más de 100.000 personas duermen cada noche conectadas a una. Pero los datos de abandono son elocuentes: entre el 30 y el 60 por ciento de los pacientes deja de usarla. De ahí la búsqueda de alternativas, que se mueve en tres direcciones.

1. La farmacológica. En 2024, la FDA estadounidense aprobó Zepbound (tirzepatida, un fármaco de la misma familia que Ozempic y Wegovy) como el primer medicamento de la historia indicado para la apnea obstructiva del sueño en pacientes con obesidad. El mecanismo es el siguiente: si la grasa del cuello y la garganta es lo que estrecha la vía aérea, y estos fármacos consiguen que el paciente pierda un 15 por ciento de su peso corporal, la garganta se abre sola. Un ensayo clínico encontró que hasta la mitad de los participantes que tomaron tirzepatida durante un año mejoró, aunque los efectos secundarios gastrointestinales no son despreciables. La Agencia Europea del Medicamento está evaluando su aprobación, que podría llegar a lo largo de este año; en España, de momento, la tirzepatida solo se comercializa como Mounjaro, indicada para la diabetes tipo 2.

2. La mecánica y la quirúrgica. Las férulas de avance mandibular –aparatos dentales que empujan la mandíbula hacia delante para abrir espacio en la garganta– funcionan bien en apneas leves y moderadas, aunque incomodan y pueden alterar la mordida con el uso prolongado. La cirugía ofrece un abanico que va desde la reducción del paladar y la úvula hasta la extirpación de amígdalas, pasando por implantes palatinos y radiofrecuencia. Los resultados a corto plazo suelen ser buenos, pero algunos procedimientos pierden eficacia con el tiempo.

3. La muscular. La tercera vía de investigación consiste, literalmente, en hacer gimnasia con la garganta. Y, en algunos casos, en lamer el teléfono móvil siguiendo los pasos de una app. En 2005, un estudio de la Universidad de Zúrich demostró que tocar el didyeridú —un instrumento de viento aborigen australiano— reducía los ronquidos en pacientes con apnea moderada.

Un didyeridú suele ser cilíndrico o cónico y puede medir entre 1 y 3 metros de largo

Fue desarrollado por los pueblos aborígenes del norte de Australia

Un didyeridú suele ser cilíndrico o cónico y puede medir entre 1 y 3 metros de largo

Fue desarrollado por los pueblos aborígenes del norte de Australia

Un didyeridú suele ser cilíndrico o cónico y puede medir entre 1 y 3 metros de largo

Fue desarrollado por los pueblos aborígenes del norte de Australia

Un didyeridú suele ser cilíndrico o cónico y puede medir entre 1 y 3 metros de largo

Fue desarrollado por los pueblos aborígenes

del norte de Australia

La respiración forzada que exige este voluminoso instrumento fortalece la musculatura de la garganta, la lengua y el paladar, que es la que se colapsa por las noches.

Efecto de tocar didyeridúen variables relacionadas con el sueño

Diferencias estandarizadas entre grupos; valores negativos favorecen al grupo didyeridú. Las líneas muestran intervalos de confianza del 95%.

El problema, claro, es la logística. No todo el mundo tiene sitio en casa para un tubo de madera de dos metros ni vecinos dispuestos a soportar semejante estruendo a las once de la noche. Investigadores brasileños dieron el siguiente paso: en 2009 publicaron un ensayo en el que un programa de ejercicios orofaríngeos –sin instrumento de por medio– redujo el volumen y la frecuencia de los ronquidos. La idea de fondo es la misma que con el didyeridú: si el ronquido se produce porque los músculos de la vía aérea pierden tono al dormir, fortalecerlos debería reducir el problema. Terapia miofuncional orofacial lo llaman los especialistas.

Lengüetazos al móvil

Carlos O'Connor Reina, otorrinolaringólogo y presidente de la Comisión de Roncopatía de la Sociedad Española de ORL, se preguntó si una pantalla táctil podía servir como superficie de resistencia para esos ejercicios. Junto con su equipo desarrolló Airway Gym, la primera aplicación del mundo diseñada para tratar la apnea del sueño con ejercicios de lengua. La presentaron en 2018. Desde entonces la app ha acumulado miles de descargas en más de veinte países. Hay que decirlo: los ejercicios consisten, entre otras cosas, en presionar la lengua contra la pantalla del teléfono en distintas direcciones, apretar los carrillos contra el cristal y empujar con la mandíbula. Quince minutos al día, con el móvil protegido por film transparente para que la cosa no resulte antihigiénica. En 2025, el Ministerio de Sanidad aprobó Airway Gym como terapia eficaz.

La app guía al usuario a través de sesiones diarias diseñadas para fortalecer la musculatura de la boca, la lengua y la garganta

La app guía al usuario a través de sesiones diarias diseñadas para fortalecer la musculatura de la boca, la lengua y la garganta

La app guía al usuario a través de sesiones diarias diseñadas para fortalecer la musculatura de la boca, la lengua y la garganta

La app guía al usuario a través de sesiones diarias diseñadas para fortalecer la musculatura de la boca, la lengua y la garganta

Tiene un inconveniente: hay que hacerlo todos los días. Un periodista estadounidense que probó Airway Gym para un reportaje en The Atlantic lo dejó al cabo de unas semanas por pereza y al poco tiempo volvió a despertarse con sus propios ronquidos. Tuvo que retomarlo. Es la maldición de todas las soluciones que se han encontrado hasta ahora para un problema que, en el fondo, es de diseño. La garganta humana no tiene arreglo. Y lo que hay son parches para un defecto de fábrica con el que nuestra especie lleva conviviendo desde que decidió ponerse de pie y hablar.

Créditos

  • Visualizaciones Sara I. Belled

  • Dirección de Arte Fernando Hernández

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