Gran exposición en la National Gallery de Londres
Otra forma de mirar a Zurbarán
Llamado 'el Caravaggio español', Francisco de Zurbarán sirvió de portavoz a la Iglesia para propagar la fe tras el Concilio de Trento. Gran parte de sus trabajos son encargos de motivos religiosos con los que impactar al espectador. Pero la fuerza visual de su pintura es tal que trasciende incluso el mensaje y convierte el barroco español en algo extrañamente moderno.
E. Font
San Pedro pidió ser crucificado cabeza abajo por no considerarse digno de morir igual que Cristo. Zurbarán lo pintó en 1629 en La aparición del ... apóstol san Pedro a san Pedro Nolasco, fundador de la Orden de la Merced en 1218 en Barcelona. Se aparece a Pedro Nolasco para anunciarle su próxima muerte. Zurbarán no dedicaba demasiado esfuerzo al paisaje o el contexto. Le bastaba con la fuerza de los personajes, el gran poder de su pintura. Estas son algunas de las 50 obras que componen la gran exposición que la National Gallery de Londrés ha dedicado al genio español.
El santo 'atravesado'
Pintada hacia 1629, 'La exposición del cuerpo de san Buenaventura' integra una serie de obras dedicadas al teólogo y santo franciscano Buenaventura de Bagnoregio, muerto en 1274, uno de los grandes intelectuales medievales de la Iglesia. Es una composición arriesgada, con la escena ordenada en diagonal, lo que da dinamismo a la escena y a la conversación de Jaime I de Aragón y el papa Gregorio X.
Bodegón o liturgia
Este es uno de los bodegones más célebres del Siglo de Oro. Los expertos lo elevan por encima de la categoría del bodegón comparándolo con una escena litúrgica. Los comisarios de la exposición de Londres apuntan, sin embargo, a un propósito menos espiritual de Zurbarán: su intención de reducir la naturaleza a sus elementos más simples y frescos para hacerla más poderosa.
La piel del cordero
De 1630 a 1640, Zurbarán pintó varias versiones de este cuadro. La más célebre muestra un cordero atado sobre una mesa, que anticipa la Pasión de Cristo. El título alude a él como 'Cordero de Dios' ('Agnus Dei' en latín), símbolo del sacrificio redentor. La textura de su lana es de una precisión técnica tal que invita a acariciarla.
Lo cotidiano
Esta escena doméstica, aparentemente sencilla, entre la Virgen y Jesús en Nazaret está cargada de simbolismo sobre la Pasión futura de Cristo: trenzando una corona de espinas se ha pinchado un dedo, que sangra, mientras la Virgen interrumpe su costura y derrama una lágrima. Una mezcla de intimidad doméstica y teología.
Pintor de frailes
Zurbarán pintó varias versiones de San Francisco en meditación, reflejo de la devoción por el santo en la España barroca. Aquí reduce la composición a lo esencial: hábito, rostro, luz y sombra, a tono con la espiritualidad de la Contrarrefor-ma, que promovía la meditación silenciosa, el ascetismo y la conciencia de la fugacidad de la vida. La exposición en Londres puede verse hasta el 23 de agosto.
Modisto de santas
Hijo de un comerciante de telas, Zurbarán (del que poco se sabe sobre su vida) aplicó a su obra el conocimiento de texturas, tintes, pliegues y bordados, como se aprecia en la riqueza con que vistió a las santas.Santa Casilda, en la imagen, era una princesa musulmana convertida al cristianismo. Llevaba pan escondido para los prisioneros y, al ser descubierta, el pan se transformó en rosas.
El posible autorretrato
Una antigua tradición cristiana considera a san Lucas como el primer pintor de imágenes sagradas y patrono de los artistas. Esta obra del último periodo de Zurbarán lo representa así y no como evangelista. Lucas contempla a Cristo crucificado mientras lo retrata. Muchos especialistas creen que el pintor extremeño podría haber utilizado sus propios rasgos para representar a Lucas.