Carl C. Magee, consejero de tráfico de Oklahoma City —aunque anteriormente periodista de investigación que destapó uno de los casos más sonados de corrupción en Estados Unidos— ideó hace ya 90 años el parquímetro, un invento que empezó a funcionar en 1935.
El origen del parquímetro se remonta al siglo XX, a la década de 1930. En el centro de la ciudad Oklahoma City (Estados Unidos) sufrían un gran problema de estacionamiento, puesto que los automóviles podían estacionar en las calles sin ningún tipo de restricción de tiempo y provocaba un gran colapso de tráfico. Los comerciantes de Oklahoma City (Estados Unidos) se quejaron al Ayuntamiento: sus clientes no podían ir de compras por el centro porque las plazas para aparcar estaban ocupadas todo el día por los que iban a trabajar en coche... Y es que, el crecimiento de la urbe se produjo a pasos agigantados, en tan solo 17 años, se pasó de 3.000 a 500.000 coches matriculados en el condado.
Entonces Carl C. Magee –consejero de Tráfico de la ciudad y empresario estadounidense- junto con Gerald Hale –un ingeniero local que ganó el concurso de ... prototipos de parquímetros– inventaron este dispositivo en 1933 bajo el nombre 'Black Mary'. Diseñaron un máquina que, mediante la introducción de monedas, indicaba el tiempo de estacionamiento que tenías permitido. Si querías estacionar, debías depositar estas monedas y obtenías una especie de ficha que había que colocar en el parabrisas del coche.
El 16 de julio de 1935 comenzaron a funcionar 175 dispositivos fabricados por su empresa, Park-O-Meter. Hubo, como era de esperar, protestas de algunos ciudadanos que no veían que se cobrara por ocupar un espacio público, pero el invento fue todo un éxito y comenzó a expandirse por las principales ciudades de Estados Unidos, que se enfrentaban al mismo nivel de colapso a la hora de aparcar en el centro de la ciudad. Entonces, los dispositivos se situaban cada seis metros en un área de estacionamiento, había que pagar 5 céntimos por hora de aparcamiento y las multas eran de 25 dólares para quienes decidiesen sortear el pago de la plaza. Gradualmente después, el parquímetro continuó expandiéndose al resto del mundo, aunque a Europa no llegaría hasta los años 70.
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Aunque fue el inventor del primer parquímetro de la historia, Carl C. Magee (5 de enero de 1872 - febrero de 1946) era abogado y periodista de investigación. Fundó el en 1922, que cambiaría su nombre a en 1923 y a en 1933. En aquella década destacó en la prensa por haber destapado el caso Teapot Dome, un escándalo de corrupción del Gobierno de Estados Unidos de los años 20, lleno de sobornos, ventas ilegales, apuestas y póquer... Gracias al trabajo de Magee, el asunto llevó por primera vez la corrupción gubernamental al Senado y permitió el ingreso en la cárcel por un delito grave a un funcionario del gabinete estadounidense —Albert Bacon Fall, senador de Nuevo México—, por aceptar sobornos de compañías petrolíferas a cambio de que extrajesen petróleo de terrenos de la Navy.
Este caso llevó a la vez al propio Magee a enfrentarse al sistema judicial de Albuquerque y derivó en un conflicto con un juez al que, de forma involuntaria, acabó disparando, con tal mal suerte que el disparo provocó accidentalmente la muerte de un cliente del hotel en el que se encontraban. Magee fue absuelto, pero tuvo que abandonar toda su vida en la ciudad y acabó en Oklahoma City, donde continuó su carrera periodística, desarrolló su carrera profesional como fabricante e impulsor del parquímetro y, tras reconvertirse de republicano en demócrata, intentó ingresar en la política postulándose sin éxito para el Senado de los Estados Unidos en 1924. Murió en Tulsa en 1946.
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