Una disciplina de moda La danza global: la vuelta al mundo con los mejores bailarines
Viernes, 12 de Mayo 2023, 09:13h
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Imagino que los primeros seres humanos, antes de hablar, bailaron. Emitirían ruidos. No lo sé. Tampoco sé si el Australopithecus bailaba, pero sí que no baila únicamente el ser humano: baila todo el mundo. Bailan los animales para seducirse unos a los otros. Baila... En realidad, todo en la naturaleza baila. Y a muy buen compás y con muy buen orden. Por eso no hay más catástrofes de las que podría haber. Imaginad en el universo... Todo baila, sí.
El ser humano empezó, pues, a bailar y sigue haciéndolo. Bueno... sigue haciéndolo, pero bastante peor. A mí me gustaba más antes, cuando la gente bailaba por necesidad y por el sentir de un pueblo, como en el Siglo de Oro español: bailaban en la Corte, se bailaba en un bautizo, incluso en las iglesias.
Lo que pasa es que luego la propia Iglesia prohibió la danza y la expulsó de sus templos. La encontraba diabólica, porque todo lo vinculado con el cuerpo era mal visto y representaba al diablo. Pero a mí me gusta esa época, y me gusta mucho el folclore, que es realmente el sentir de un pueblo, aunque no se considere coreografía ni arte con mayúsculas.
'La Iglesia prohibió la danza, porque todo lo vinculado con el cuerpo era mal visto y representaba al diablo'
Luego cuando ya vienen la danza y el ballet, con Luis XIV, empieza a academizarse todo un poco más de lo deseable. Pero, bueno, yo estoy metido ahí, soy coreógrafo, pero me hubiese gustado más otra cosa, como cuando había danzas púnicas en las que los cónsules debían cantar y Luis XIV, bailar; ese tipo de danza que bailaban tanto el rey como el paisano, en las cortes y en las plazas.
Ahora mismo, en cambio, la danza se está convirtiendo en una técnica sin más: son absolutamente increíbles los bailarines que están saliendo en la danza clásica, pero se le da más importancia a la técnica que al arte de la danza. Y yo prefiero el arte de la danza, siempre. Se necesita un atleta para alcanzar la técnica de la danza, pero un artista para ser un bailarín.
Maude Sabourin y Melih Mertel. Les Ballets de Monte Carlo
«Mi padre no aceptaba que fuera bailarín; hoy se enorgullece»
Maude Sabourin: «Cuando empecé, tuve a los mejores maestros. Pero no aprecié lo buenos que eran hasta que pasaron los años y comprendí que, además de enseñarme, alimentaron mi alma».Melih Mertel: «Mi padre no aceptaba la idea de que su hijo fuera bailarín. Hoy se enorgullece y, cada vez que me ve bailar, se le saltan las lágrimas».
Daniel Ulbricht. New York City Ballet
«La danza es la manifestación física de mi propia voz»
«La danza me ha llevado por todo el mundo y me ha dado libertad para expresarme cada día. Llevo veinte años bailando y es como si no hubiera trabajado un solo día de mi vida. La danza es la manifestación física de mi propia voz. Sé que no podré bailar toda la vida, pero es algo que siempre estará en mí».
Sadaise Arencibia y Ari Fabre. Ballet Nacional de Cuba
«No sé vivir sin el ballet, aunque es tan intenso que querría necesitarlo menos»
«El ballet le da sentido a toda mi vida y me define como persona –dice Sadaise–. Pero también es un cúmulo de sentimientos encontrados. Es una experiencia tan intensa que a veces quisiera poder prescindir de ella. Pero ni sé ni puedo desprenderme de lo que me aporta».
Cristina Casa y Esteban Berlanga. Compañía Nacional de Danza
«Bailar es caerte y levantarte. Es romperte de dolor y saltar de alegría»
Cristina Casa: «La danza es mi manera de comunicarme con otros seres humanos. Me siento una privilegiada cuando soy capaz de transmitir emociones a través de los movimientos de mi cuerpo. Intento bailar para inspirar a los demás, no para impresionarlos».Esteban Berlanga: «Bailar es caerte y levantarte. Es romperte de dolor y saltar de alegría».
Jillian Vanstone. Ballet Nacional de Canadá
«Se crean lazos muy fuertes entre los que bailamos»
«El ballet es una forma de expresión, un desafío físico, el esfuerzo por conseguir la excelencia, la pasión... Pero después de treinta años se convierte, además, en un estilo de vida. Lo que como, lo que duermo, lo que hago para cuidarme, cómo paso mi tiempo libre. Todo gira en torno al baile, que es un arte fugaz, intenso, acaparador... Se crean vínculos muy fuertes entre los bailarines; son mi familia».
Shannon Glover y Mahlatse Sachane. Joburg Ballet de Sudáfrica
«El ballet te da disciplina para perseguir tus metas en la vida»
Shannon Glover: «Para dominar tu oficio, debes ir un paso por delante de ti misma; y ser una esponja que lo absorbe todo». Mahlatse Sachane: «Esta compañía le da oportunidades a jóvenes de entornos desfavorecidos, como es mi caso. El ballet me da la disciplina para perseguir otras metas en la vida. Si quieres conseguir algo, hay que trabajar duro».
Ksenia Abbazova. Bailarina solista. Ballet Bolshoi de Moscú
«No solo es arte, gracias a la danza también creces como persona»
«El ballet no es solo una profesión, es vocación, superación... Ir creciendo cada día en lo artístico y como persona. ¡Y tengo el privilegio de bailar en el Teatro Bolshoi, que es un símbolo de Rusia! No conozco nada que se pueda comparar. Este se fundó en el siglo XVIII, en tiempos de la emperatriz Catalina II. Por aquí han pasado las más grandes bailarinas, como la inolvidable Maya Plisétskaya».
Lana Jones. Bailarina principal. Australian Ballet
«Cuando se levanta el telón es como si viajaras a otro mundo»
«No hay nada como calentar detrás del escenario escuchando la melodía de la orquesta y sintiendo la anticipación de lo que se avecina, nerviosa, emocionada, vacilante... Al levantarse el telón, respiras hondo y te zambulles en la luz, la música y la historia, como si viajaras a otro mundo. Sientes que te dejas una parte de tu alma sobre el escenario. Con suerte, el público también lo percibe».
Blanca Ríos y Argenis Montalvo. Compañía Nacional de Danza de México
«Mi mayor reto es conciliar la familia y el baile; no es fácil»
Blanca Ríos: «Jamás pensé que podría llegar a ser primera bailarina. Es un sueño. Y una responsabilidad, porque otros jóvenes se fijan en ti. ¿Mi mayor reto? ¡Ser madre y bailarina! Conciliar es difícil, pero ahora mi familia es mi motor».Argenis Montalvo: «El ballet me cambió la vida. No basta con una técnica perfecta. La técnica sin sensibilidad no emociona».
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