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Ultrarricos, una disparatada adicción al dinero

Oro parece...

Ultrarricos, una disparatada adicción al dinero

En los últimos 20 años, la obsesión por la riqueza y la fama ha alcanzado cotas sin precedentes. La fotógrafa Lauren Greenmield lo ha documentado en su libro 'Generation Wealth'. Un reportaje para reflexionar sobre los valores de nuestro tiempo.

En la imagen anterior, unas amigas con bolsos Versace disfrutan en una fiesta privada en Beverly Hills (California). La escritora americana Fran Lebowitz comenta en el libro: «Los americanos no odian a los ricos, quieren ser ellos. Cada americano cree que él es el próximo e inminente rico, y eso no va a cambiar nunca». Greenfield lo explica de otra manera: «En nuestra cultura, mucho de lo que nos mueve es la búsqueda de más dinero, fama y belleza. Y eso puede ser adictivo. Incluso aunque sepas que está mal, sigues siendo adicto».

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  1. El rey de las limusinas

Este hombre se ha autoproclamado «el rey de las limos». Limo Bob, de 49 años, es el dueño del mayor negocio de limusinas de lujo ... en Chicago. Lleva encima 10 kilos de oro. Para la fotógrafa de este reportaje, Trump refuerza como nadie el fenómeno de la ostentación. «Su marca –dice Greenfield– combina dinero, fama, poder, concursos de belleza y negocios inmobiliarios. Y, además, pone su nombre tan grande como puede. Trump representa mi libro en su forma más extrema».

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