España, el nuevo 'hub' audiovisual
Bienvenidos al gran plató de Europa
El audiovisual español bate récords de producción y empleo. Consolidar España como el Hollywood europeo requiere, sin embargo, más incentivos fiscales y menos burocracia. Está en juego una industria con un potencial de 2000 millones de euros.
La historia de España como escenario para rodajes es tan antigua como la del cinematógrafo. Alexandre Promio, operador de los Lumière, registró en 1896 las primeras imágenes de nuestro país en movimiento y, 125 años después, se ruedan más producciones que nunca. En 2021 se batirá, de hecho, el récord histórico de 218 largometrajes alcanzado en 2019.
"Un rodaje puede dejar en algunos lugares entre 3 y 4 millones de euros en pocas semanas", señala el director Nacho G. Velilla
La media supera los 20 al mes, a los que sumar un buen puñado de series cuya producción, de larga tradición entre Telecinco, RTVE y ... Antena 3, se ha disparado con las plataformas. Filmin, Movistar+, Prime Video, HBOMax y Netflix han impulsado el número de proyectos en España. Y, en breve, Disney+ y Apple TV+ se subirán al tren con sus primeras series nacionales.
El trajín actual tiene un precedente en los años 50 y 60, época dorada en que nombres como Charlton Heston, Ava Gardner, Sophia Loren, Bette Davis, Rita Hayworth o John Wayne pusieron a España en el radar de Hollywood de la mano de un megalómano productor llamado Samuel Bronston. Aquel periodo se cerró, sin embargo, de forma abrupta en 1964 aunque, eso sí, a lo grande. La caída del Imperio Romano y El fabuloso mundo del circo le costaron a Bronston 27 millones de dólares de la época –repartidos en parte por localizaciones de Valencia, Segovia, Barcelona, Chinchón, Aranjuez o Madrid–, pero los sonoros fracasos en taquilla de ambas producciones ralentizaron el desarrollo del hollywood ibérico.
Siguieron rodándose, eso sí, producciones de bajo presupuesto, un buen puñado de clásicos del spaghetti western entre ellos, pero llevó tiempo retomar el atractivo de España como escenario cinematográfico para proyectos millonarios. Warren Beatty, Schwarzenegger o Spielberg, en los años 80; George Lucas, Pierce Brosnan o Matt Damon después, nos ayudaron con ello, realimentando una industria que hoy genera ya más de 650 millones de euros, pero que, según la Asociación de Profesionales de la Producción Audiovisual, podrían ser otros 1500 en caso de mejorar los incentivos fiscales para atraer producciones extranjeras. Si se incluyen los cerca de 500 millones que aportan los rodajes publicitarios, el sector llegaría a los 2000 millones anuales.
Al fin y al cabo, acoger rodajes puede ser un negocio muy lucrativo. En 2014, el de Exodus, de Ridley Scott, dejó la friolera de 43 millones a su paso por localizaciones de Almería y Fuerteventura, donde dio trabajo a cerca de 9000 personas. Nada desdeñables son también los más de 15 millones que las sucesivas temporadas de Juego de tronos, de HBO, trajeron a España. O los más de 1500 contratos y 21.000 días de trabajo para extras que Netflix –con más de 45 rodajes finalizados en 2021 y un centro de producción con cinco platós en Madrid, que serán diez en 2022– ha generado en nuestro país este año.
«Nunca ha sido tan fácil conseguir trabajo en el audiovisual español», subraya el director Rodrigo Cortés tras culminar su primer rodaje en España en una década: un episodio de Historias para no dormir (Prime Video). «Hoy, el paro en nuestro sector es cero», confirma su colega Alejandro Amenábar tras estrenar La Fortuna (Movistar+), primera serie de su carrera rodada entre Algeciras, Pasajes, Madrid, Zaragoza, Torrejón, Ferrol, Fuenterrabía o Guadalajara. Los datos de empleo en el sector, triplicado en apenas cinco años, avalan su afirmación.
El auge productivo, de hecho, provoca ya escasez de mano de obra. «Faltan técnicos –señala Rafael Cabrera, hombre al frente de Film Madrid, ente promotor de rodajes en esta comunidad–. Hay coordinadores de producción y localizadores que están rechazando trabajos porque no dan abasto».
En Madrid se rueda el 71 por ciento de las series y el 35 por ciento de las películas que se hacen en España
De este maná se benefician, y mucho, las propias localizaciones, donde acaba quedándose más del 30 por ciento del presupuesto. «Un rodaje acarrea inversiones muy gordas en muy poco tiempo –subraya el director Nacho G. Velilla, de rodaje con Javier Gutiérrez y Carmen Machi en un céntrico barrio madrileño–. Una película como esta, por ejemplo, puede dejar en algunos lugares entre 3 y 4 millones en pocas semanas».
Precisamente Madrid, convertida ya en «uno de los centros audiovisuales más fuertes de Europa», en palabras de Velilla, es la gran beneficiada de toda esta actividad. El impacto de los rodajes en la comunidad autónoma se estima en 500 millones de euros. No en vano, el 32 por ciento de las empresas del sector audiovisual están en la capital, donde se rueda el 71 por ciento de las series y el 35 por ciento de las películas que se hacen en España.
«Madrid concentra mucho talento creativo, profesionales y ofrece un gran abanico de ubicaciones, con la mejor infraestructura a un precio competitivo y muchas facilidades», señala Cabrera. La oficina que dirige, sin ir más lejos, ha sido clave para que Wes Anderson rodara parte de su última película –con Tom Hanks y Scarlett Johansson– en Chinchón. «En cuanto conocimos de su interés, nos pusimos a su disposición y los ayudamos en todo lo posible para que no se fueran a otro sitio». Al fin y al cabo, en la cinta, Chinchón no es Chinchón, sino que el equipo de Anderson solo buscaba un lugar indeterminado, barato y fiable donde recrear el desierto de Arizona.
Ofrecer algo semejante requiere catalogar localizaciones y venderlas en eventos dedicados a este menester. Es así como Valencia se convirtió en la futurista Tomorrowland; Cádiz, en La Habana; los desiertos de Tabernas y Los Monegros, en el Lejano Oeste; o las calles de Madrid, en las de México, Moscú o Buenos Aires.
El negocio, como se ve, florece. Y para que no se marchite, el sector reclama más facilidades. Además del plan de impulso al sector presentado hace unos meses por Pedro Sánchez, piden más agilidad y colaboración entre autoridades para evitar marañas burocráticas que penalizan a una actividad tan transversal y, sobre todo, aumentar las desgravaciones e incentivos fiscales. Está en juego consolidar a España como hub audiovisual de Europa.