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PATENTE DE CORSO

A teclazo limpio

Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte

Hace unos días, nonagenario y honrado por sus colegas, murió el periodista Manuel Alcántara: una de esas leyendas del oficio a quien, cuando pisé mi ... primera redacción, los jóvenes llamábamos ya maestro. El día que don Manuel dijo ahí os quedáis había escrito más de veinte mil artículos; y mi compadre Ignacio Camacho le dedicó el epitafio que toda mi generación envidiaría para ella misma: Llevaba tinta en las venas y la pasión de escribir grabada a fuego en el alma. Pertenecía a la estirpe del periodismo de raza, el de flexo, nicotina y alcohol, el de la gabardina colgada, el de la dinastía de los cronistas de ring y de las tertulias literarias. Un oficio de otra época acaso idealizada y desde luego romántica, en la que la calle era una escuela, el lenguaje una patria y la voluntad de estilo un rasgo de aristocracia.

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