PATENTE DE CORSO

Amenábar, en el club de los fusilables

Domingo, 6 de octubre 2019, 15:00

Hace unos días vi Mientras dure la guerra, la película de Alejandro Amenábar sobre Miguel de Unamuno y la Salamanca de 1936. Y debo ... decir que me gustó mucho, sobre todo porque me parece un intento irreprochablemente honrado de ser ecuánime al abordar un asunto como ése. No digo equidistante, ojo, pues Amenábar sabe muy bien dónde están él y cada cual, sino ecuánime: palabra que define a quien tiene, o procura tener, imparcialidad de juicio. A la hora de teclear esta página la película aún no está en salas comerciales, y no sé cómo será recibida. Me temo que no dejará satisfechos, ya que de Unamuno hablamos, a los hunos ni a los otros. La noble y benéfica influencia de Manuel Chaves Nogales (ese prólogo de A sangre y fuego que debería estudiarse en los colegios) sitúa el relato por encima de las convenciones habituales del género. O, por decirlo en plan chavesnogalesco, hace ingresar a Alejandro Amenábar, con todos los honores, en el club de los españoles perfectamente fusilables por un bando y por el otro.

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Escritor, académico de la Real Academia Española y cofundador de Zenda.

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