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PATENTE DE CORSO

Ángel Ejarque Calvo

Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte

Era duro y bravo de verdad. Era pequeño y musculoso, con cara de boxeador. Era inequívocamente masculino, al estilo de cuando serlo no tenía connotación ... peyorativa como ahora. Era un hombre sólido, fiable, compacto, leal a sus amigos y a su modo de ver el mundo y la vida. Era de los que, también como se decía antes, se vestían por los pies. Pocas veces estuve tan seguro de la palabra lealtad como cuando, teniendo el privilegio de estar a su lado y de que me llamara colega, sentía su presencia cercana, noble y silenciosa. La sonrisa irónica y un punto chulesca de quien mucho ha vivido, mucho ha luchado y mucho sabe. Y se lo calla.

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Ángel Ejarque Calvo

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