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PATENTE DE CORSO

La caracola del 'Culip IV'

Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte

Son media docena, bronceados y quemados por el sol mediterráneo. También son jóvenes, brillantes, y la perra España aún no se les ha comido las ... ilusiones, aunque lo procura. Quisieron ser arqueólogos, y lo son. No en plan aventureros de película sino de los otros, los de verdad. Arqueólogos de los serios. Más Howard Carter que Indiana Jones. Y claro. Pagaron puntualmente el precio de su vocación. Y lo pagan, por supuesto. Lo siguen pagando. Nunca mejor dicho. de su bolsillo, casi. O sin casi. Escasez de subvenciones, becas que llegan tarde o no llegan nunca. Ganan lo justo para comer; y en algunas campañas, ni eso. Lo suyo es rescatar objetos del pasado para mejor comprender el presente. Para establecer la identidad y la memoria. Así que calculen ustedes mismos la prioridad oficial, con crisis o sin ella. En España, insisto. Las facilidades que encuentran para su trabajo. Aun así hay muchos como ellos, dispersos por ahí, trabajando como pueden y donde pueden. Nadie dijo que fuera fácil, ni rentable, hacer realidad ciertos sueños. Éstos lo hacen bajo el agua. Son especialistas en naufragios y navegación antigua. barcos hundidos romanos, fenicios y así. Ahora trabajan en un pecio del cabo de Creus, a veinticinco metros. Dos inmersiones diarias. trabajo duro, peligroso, delicado, sin poder apoyarse en el fondo para no dañar el precario estado de las maderas. Una estructura interesante, cuentan entusiasmados. Casi intacta. Una nave del siglo I antes o después de Cristo.

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La caracola del 'Culip IV'

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