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PATENTE DE CORSO

La doctora de los ojos fatigados

Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte

Hoy se cumple una semana de tu llegada al hospital, y -tienes suerte de poder hacerlo- me lo cuentas. Con especial interés en que lo ... cuente, a mi vez. Así que aquí me tienes, cumpliendo. Porque lo que más me ha llamado la atención de tus palabras es lo de que este hospital sí es un templo en el que vale la pena creer, al que sirve de mucho acercarse para recibir, para comulgar con otros. Un sitio singular, dices, donde se distribuye interés, eficacia, profesionalidad. Donde, a pesar de cuantas deficiencias técnicas o humanas puedan darse -¿dónde no las hay, te preguntas?-, la fe en viejas palabras que en la calle pocos usan, pues no nos acordamos de Santa Bárbara sino cuando truena, se reaviva hasta hacerlas posibles de nuevo. Sigues vivo, nada menos. Y gracias a otros. Qué mayor prueba de lo que dices. De lo que digo.

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