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PATENTE DE CORSO

Los dos coches de la m

Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte

Pues eso. Que son las once y media de la mañana y voy dando un paseo por el centro de Madrid. Acabo de calzarme ... un vermut con pincho de tortilla en la barra del Schotis, en la Cava Baja, justo enfrente de la Taberna del Capitán Alatriste, y ahora camino despacio, mirando librerías y escaparates, aprovechando que hoy me tocaba bajar a Madrid porque tengo Academia, y no me pego las habituales ocho horas de madrugar y darle a la tecla que me calzo cada día. Porque, según para qué cosas, no hay más irritante esclavitud laboral que ser tu propio jefe. Contigo mismo resulta imposible escaquearse. O casi.

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