Saltar al contenido
Volver

Patente de corso

Mujeres derrotadas, o no

Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte

El vino retsina deja en la lengua un agradable sabor a vid y tierra húmeda, y el pulpo asado y las sardinas que están sobre la mesa, a la sombra del cañizo, me llevan a pensar que, hace tres mil años, hombres duros, atezados y silenciosos como los que remiendan las redes a pocos pasos, en el muelle del pequeño puerto, sentían idéntico sabor al comer y beber en el mismo lugar donde me encuentro. Porque en realidad, comprendo, nada ha cambiado. Los mismos hombres siguen junto al mismo mar, y el eterno Egeo los envuelve, nutre y perpetúa, crudamente azul bajo un cielo sin nubes, moteado por lejanas islas pardas y grises.

Hembras fuertes y duras, soldados perdidos en territorio enemigo, que caminan solas bajo un cielo sin dioses

Es un oficio singular el de escribir novelas. Durante una larga temporada vives en un mundo que tú mismo creas e inventas personajes que ya ... no te abandonan nunca, pues te acompañarán siempre como amigos o fantasmas con más consistencia que otros que fueron reales. Por eso hoy, sentado a la sombra en el puerto de esta isla, pienso en Lena Katelios. En la peculiar habitante de la isla de la Mujer Dormida: la mujer que durante un año y medio y cuatrocientas nueve páginas cobró vida y pasó a formar parte, para siempre, de mi existencia y mi memoria.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Mujeres derrotadas, o no

[]

Mujeres derrotadas, o no