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Reinos de humo

El jamón y la posteridad

Benjamín Lana

El hombre, ese animal consciente como ningún otro de su propia finitud, lleva milenios tratando de driblar a la muerte creando paraísos en el más allá o dejando huellas indelebles de su paso por el más acá en busca de un sentido para su vida.

Un cerdo, animal de prodigiosa inteligencia, mayor que la de los perros, también se lo busca a su manera. No afirmo que los cutos aspiren ... al cielo de los cochinos, pero seguro que la comida buena y los paseos por la dehesa de unos pocos privilegiados son mucho más reconfortantes que los meses sin sol de sus primos. Llegado el día de verle los ojos al matarife, mejor si se ha podido disfrutar antes, digo yo.

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