Reinos de humo
Una ayudita
El tiempo de esperanza de la Navidad está ya a tiro de piedra. A ver si este año hace su trabajo. La oficial, digo, porque la comercial ya lleva tiempo inyectando jingles y promesas de felicidad. En los días extraños que vivimos, con las cepas malas –las de los virus– poniendo en solfa otra Nochebuena con 'cuñaos', la inflación creciendo y muchas luces del árbol apagadas para no arruinarse, necesitamos una ayudita para no caer en el desaliento.
"Es toda una enseñanza de vida conocer de primera mano la capacidad de las personas de cualquier rincón del planeta y de distintos oficios para sacar cosas buenas de las circunstancias más adversas"
Yo me voy a refugiar en la tribu o familia, ese ecosistema primigenio, ese lugar en el mundo que suele devolver el sentido a la ... vida… y en las cepas buenas, ya me entienden. En el fruto de las vitis vinifera, por ser más preciso. Personalmente, encaro estos días con una capa básica de optimismo. He convivido en Lanzarote, en el primer congreso internacional de cocinas y ecosistemas volcánicos, Worldcanic, con cocineros, productores y vulcanólogos de La Palma, Hawái, Costa Rica o Islandia y me he traído esperanza en rama para estas fiestas.
Es toda una enseñanza de vida conocer de primera mano la capacidad de las personas de cualquier rincón del planeta y de distintos oficios para sacar cosas buenas de las circunstancias más adversas. Así sea la ceniza de un volcán que, en Canarias, vuelve fértiles tierras que antes de la erupción eran casi yermas, o el calor del suelo volcánico que cuece los panes en Islandia o la generosidad de los ciudadanos que compran más que nunca, como modo de ayuda, los productos de las tierras afectadas por una erupción volcánica.