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Reinos de humo

El acorazado del río

Benjamín Lana

El verano trae tanto calor como nostalgia. Hoy son las cazuelas de cangrejos de río las que me asaltan. Es sentir cerca San Fermín y rememorar el sabor profundo de aquellos acorazados de patas blancas con los que disfrutábamos alrededor de las cazuelas de barro plenas de salsa de tomate, cebolla y jamón. Chupar sus cabezas y ensuciarnos las manos era tan divertido como recorrer los ríos de la infancia, el Ega o el Cadagua, arriba y abajo cargados de reteles para su pesca.

El olor limpio y profundo a fondo de río que exhalaban sus cuerpos y sus coletazos al caer en la cesta es uno de los ... más singulares e inolvidables que llevo conmigo. Solo alguna tarde de lluvia sobre suelo seco aflora alguno que se le parece. Recuerdos de tiempos que no volverán porque no se puede tener diez años de nuevo, ni tampoco aquellos cangrejos europeos de patas blancas (Austropotamobius pallipes) viven en los ríos de los que eran dueños y señores.

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El acorazado del río

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