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Reinos de humo

El espíritu de la colmena

Benjamín Lana

En casa leemos un cuento de un oso llamado Norman que se disfraza de abeja gorda y va a la escuela de las abejas porque ama la miel. Allí aprende la danza propia de la especie y hasta toma lecciones de vuelo, aunque esto último con menos éxito. Los pequeños y grandes de nuestra familia somos todos parientes de Norman, el abejoso. Uno de los talludos creció con Maya y Willy en un pueblo en el que prosperaban el brezo y las colmenas. Queda claro que en nuestra casa le damos mucha importancia a las mieles.

Los apicultores piden más mano dura en el etiquetado y, aunque me consta que el Ministerio de Agricultura está apretando, la UE todavía se resiste

Hay algunas monoflorales, como las de castaño y las de romero, que solo le gustan al páter y otras que compartimos todos. Lo que no ... entra nunca por la puerta son esas mieles apócrifas, mil flores la mayoría, con las que tratan de engañarnos a todos, consumidores, apicultores y hasta a la Administración.

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