Reinos de humo
Kasama
Hace ya décadas el cine nos presentó la pluralidad inmigratoria en Estados Unidos. Todos hemos crecido acompañados por las comunidades italianas, irlandesas y chinas. A los latinos nos los presentaron más tarde. Recuerdo los años del reivindicativo cine chicano de autores como John Sayles que buscaban mostrar la realidad pluricultural hoy asumida, pero negada hace no más de 30 años.
El modo de comer ha resistido mucho mejor que el de hablar, y muchos de los platos que los inmigrantes llevaron son hoy comidas americanas
Curiosamente, una de las señas identitarias más fuertes de estas comunidades ha sido y es la cocina. El modo de comer ha resistido mucho mejor ... que el de hablar, y muchos de los platos que los inmigrantes llevaron, como la pizza o los tacos, son hoy comidas americanas. Sin embargo, pese a la colonización cultural y lingüística de Filipinas tras la Segunda Guerra Mundial, la visibilidad de su emigración ha sido menor que la de otros asiáticos. Así que, cuando una segunda generación de filipinos nacidos y criados en Chicago sorprende con su refinada comida que no reniega de su origen, se convierte en noticia.
Me refiero a los dueños de Kasama, el singular restaurante de Tim Flores y Genie Kwon, pastelería de día y restaurante creativo de noche, que se ha posicionado por lo exótico de su relato y lo refinado de sus propuestas. La semana pasada lo trajeron a Madrid, dentro del programa In Residence. Mi comida fue más que interesante por la delicadeza y afinado de los platos de Tim, alta cocina sin apellidos. Pero la herencia filipina –en buena parte, española y china– fue menos visible de lo esperado. O la propuesta se ha occidentalizado para que sus clientes de Chicago la acepten o es que en una sola generación la influencia americana puede tanto que va dejando a Filipinas en la lejanía.