Reinos de humo
La Boscana
Un viajero de otro país que condujese escoltado durante kilómetros por campos atestados de frutales y cultivos en la plana de Lleida pensaría automáticamente en gran gastronomía, aunque la realidad estadística le diría que no en todas partes se repite la frondosidad culinaria de Barcelona o Girona. Lleida no deja de ser el far west de Cataluña, la más rural y la más alejada de los grandes epicentros gastronómicos.
Por eso, la sorpresa de llegar a La Boscana, el restaurante de la familia Castanyé-Daniel en la carretera de Bellvís, cerca de Lleida, es ... tan grande. No solo por la belleza de la finca en la que se enclava, sino por la cocina que ofrecen en su restaurante. El equilibrio entre el concepto y las técnicas de un restaurante creativo de alta cocina y la raíz más local no tiene fisuras. Lleida está presente por los cuatro costados a través de sus productos sin necesidad de hacer ninguna concesión identitaria facilona.
Lleida está presente por los cuatro costados a través de sus productos sin necesidad de hacer ninguna concesión identitaria facilona
El trabajo de Joel Castanyé, el pequeño de tres hermanos, nos presenta a un gran cocinero, sólido, impecable en la conceptualización de la mayoría de los platos, la ejecución y los montajes, pese a los riesgos que a veces corre, caso del 'proyecto fruta' a través del cual investiga la utilización de todas las de su territorio a lo largo de todo el menú, saliendo ganador como ocurre con el curry de naranja sanguina o el higo confitado con anguila ahumada.
La cocina de Castanyé es de regularidad sobresaliente, con algunos platos realmente suculentos y personales, como los tallarines de setas de cardo con leche de almendras y dashi de trucha o una tartaleta de cerdo y manzana ligerísima. Y, aunque mi visita fue corta, aún dio tiempo para los postres, otro de los puntos fuertes del versátil Joel.