Reinos de humo
La ciencia y el cuchillo de palo
Que nadie se piense que tiro de refranero en plan metafórico. Es que mantengo viva mi capacidad para sorprenderme y lo que les voy a contar consiguió levantarme las dos cejas el otro día. Esta columna va literalmente de cuchillos de palo. De la ciencia me maravilla que sus verdades sean siempre provisionales, a diferencia de lo que ocurre con las religiones.
Con un poco de ciencia las hojas hechas con tronco de tilo pueden cortar hasta tres veces más que las de acero
Pueden permanecer como indiscutibles durante siglos y quedar obsoletas en minutos, en cuanto alguien consigue demostrar lo contrario. Si hasta hace media hora lo que menos cortaba en el mundo era un cuchillo de madera, de ahí el refrán del herrero, ahora resulta que con un poco de ciencia las hojas hechas con tronco de tilo pueden cortar hasta tres veces más que las de acero. Los sapiens dimos un gran salto como especie el día que llegamos a fabricar cuchillos, hachas y arados de bronce y hierro, y ahora se da la vuelta a la tortilla.
Los aficionados a las hojas bien afiladas vivíamos felices entre delicados e insuperables aceros al carbono, aleaciones de molibdeno vanadio o forjados tradicionales, y vienen ahora unos investigadores de la Universidad de Maryland, que sí existe, a ponernos el mundo del revés. Aseguran que han conseguido un material 23 veces más duro que el acero al separar la celulosa del resto de moléculas más débiles de la madera, los polímeros, someterla a presión, secarla y sumergirla en aceites minerales. Una ligereza y durabilidad de aluminio con una capacidad de corte inusitada. Para más inri, subrayan que la producción es mucho más sostenible que la de los cuchillos tradicionales porque se necesita mucha menos energía en el proceso de fabricación. Pobres herreros...