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Reinos de humo

Saturado

Benjamín Lana

Estoy saturado de la saturación. No puedo más con las casas y los cocineros obsesionados en concentrar los sabores. Me refiero a esos adoradores del nuevo dios umami que dedican sus días a reducir, como los jíbaros, y a amplificar la potencia de los platos al nivel de la nitroglicerina. Luego los sirven orgullosos a sus clientes porque han logrado llegar a ese nivel sápido que podría corroer una plancha de acero en segundos.

Es verdad que su pecado es de los que se disculpan más fácilmente porque es un trabajo arduo que el cocinero asume en favor del ... sabor, teóricamente al menos, en favor del cliente. Hay una parte de la parroquia que no solo lo justifica, sino que lo ensalza porque valoran ese plus y pueden decir a los cuatros vientos que mengano cocina muy suculento. No es que a mí me guste la insipidez, pero entre Don Juan y Juanillo hay un gran trecho.

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