Reinos de humo
Tempos Vega Sicilia
La bodega se llama Tempos Vega Sicilia, pero la gente solo pronuncia las dos últimas palabras. La mayoría ni siquiera conoce que por delante del descriptor geográfico hay algo más. Sin restarle un ápice de brillo a la leyenda, es la primera palabra, el tiempo, la que más la distingue. El 'tempo' o la cadencia con la que todo se sucede allí, más concretamente. No es casualidad que su lema sea «una cultura de paciencia y dedicación». Lo que convierte en irrepetible el proyecto es el tiempo y sus efectos a lo largo de tres siglos diferentes.
Muchas familias de la Ribera del Duero encontraron en la singular bodega de Valbuena de Duero el camino y la inspiración para hacer unos vinos allí inexistentes hace cuarenta años
Se acaban de cumplir cuarenta años desde que Pablo Álvarez, en nombre de su familia, se hiciera cargo de viñedos y barricas. Es tan solo una etapa en una existencia longeva, pero es la que logró que todo aquello que se había labrado eclosionara con singularidad y grandeza para convertirla en una de las grandes del mundo.
Fui invitado recientemente a participar en la presentación del libro que Alfonso Armada y Luis de las Alas han alumbrado para celebrar este aniversario y, antes de abrir la boca, pensé mucho sobre lo que suponía Vega Sicilia más allá de sus lindes. Su saber hacer y su prestigio se han contagiado a la vida diaria de muchas familias de la Ribera del Duero, una tierra que encontró en la singular bodega de Valbuena de Duero el camino y la inspiración para hacer unos vinos inexistentes hace cuarenta años en la zona que, a la postre, les han permitido vivir con dignidad. También pensé en lo moderna y revolucionaria que resulta su vieja filosofía, la relación de familia con la tierra y las gentes. Como decía el poeta T. S. Eliot: «Ser recordados, envueltos en el pasado y el futuro. Solo con tiempo se conquista el tiempo».