Volver

Reinos de humo

Un picante guay

Benjamín Lana

Si les digo que las palabras son tan importantes en un restaurante como la cocina o la bodega, me llamarán exagerado. Seguro mi visión está contaminada por las esencias de mi oficio, pero permítanme la licencia para arrancar con brío.

Les vengo con este cuento porque llevo un par de cenas en las que me he encontrado con camareros que las han pasado canutas a ... la hora de explicar los platos en la mesa. No les voy a aburrir con el cuento de lo importante que es la sala, eso ya lo sabe todo el mundo. Yo apenas digo que servir mesas no solo es un oficio dignísimo, más que el de príncipe, sino que demanda destrezas y talentos propios, naturales o aprendidos, si se quiere desempeñar con dignidad y decoro.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Un picante guay

[]

Un picante guay