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Reinos de humo

Vigo, luces y raspas

Benjamín Lana

Cuando llegan estas fechas me acuerdo mucho de los de Vigo por aquello de que son los que descargan más pescado y encienden antes las luces de Navidad. Con sus prematuras luminarias nos empiezan a sacar del pesado barro otoñal sin enterarnos y nos introducen en el agujero negro del año que viene —la vida en el más allá—, al que no tememos porque fiestas, regalos y uvas nos iluminan la entrada.

Las cosas habrán podido ir mal y es probable que el año nuevo no tenga mejor pinta, pero la Navidad ablanda los problemas como el ... agua los garbanzos. Abre un espacio y un tiempo para que nuestra humanidad aflore y reviva por unos días al menos el sentimiento familiar, y las mesas vuelvan a estar nutridas en número de sillas y diversidad de comestibles.

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