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Pequeñas infamias

Abrazando vacas

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Hace unas semanas les contaba que, para escapar de la realidad que cada día nos sorprende con algún nuevo horror y/o disparate, me había dado por sumergirme en la orgía perpetua de la frivolidad y les hablaba de mi nueva 'ídola' Georgina, la pareja de Cristiano Ronaldo. Ahora ando un poco cansada de las tontunas de las Georginas, de las Meghan Markle y de otros especímenes similares, así que creo que me voy a dedicar al cow cuddling.

Ah, ¿que no saben lo que es? Yo tampoco, hasta que leí la noticia en The Guardian. Por lo visto, lo ultimísimo para combatir ... el estrés, conjurar el estruendo del mundanal ruido y abstraerse de lo que está pasando a nuestro alrededor es… abrazar vacas. Emma Beddington, la colaboradora del Guardian que probó dicho método en una granja de Yorkshire, dice que ha sido una experiencia cuasi religiosa y una bendición. Ella iba con reparos porque, según explica, aunque no es una persona antivaca, confiesa que no invitaría a una «a quedarse en su casa con un vodka-tonic y un baño de espuma».

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