Tenía que pasar. Con el mundo hecho unos zorros y a punto de saltar por los aires convertido en confeti, ¿de qué se habla? ¿De ... la vuelta a la cordura, de un cierre de filas ante la adversidad? No, no. De la llegada del Anticristo. Y lo más fascinante del asunto es que quien alerta de su advenimiento no es un abate descalzo con un cilicio, tampoco un orate místico y visionario, sino uno de los llamados 'tecnobros'.
Hablo de ese selecto club formado por Elon Musk, Jeff Bezos o Mark Zuckerberg y demás tecnoligarcas que constituyen un poder paralelo capaz de moldear con su dinero y sus tecnologías no solo nuestra voluntad, también la de gobiernos y líderes internaciones. No me digan que no es sensacional (si no fuera tan aterrador) que uno de ellos, Peter Thiel, se haya desplazado hasta Roma, Ciudad Eterna, para anunciar desde allí la llegada de La Bestia.
Thiel tiene un pasado muy interesante. Nacido en Alemania en 1967, pasó parte de su infancia en Sudáfrica, en una comunidad alemana que glorificaba el nazismo, uno de los pocos lugares del mundo donde se conservaban sus símbolos y rituales. En 1977 la familia emigró a los Estados Unidos y Peter se graduó brillantemente en Filosofía por la Universidad de Stanford. La próxima etapa de su vida lo llevó a Silicon Valley coincidiendo con el auge de la burbuja de las puntocom. En 1999 lanzó PayPal, que luego vendió por 1500 millones de dólares, y años más tarde fundaría Palantir, una empresa especializada en análisis de datos masivos cuyo cometido es ayudar a gobiernos, militares y empresas a combinar y cruzar datos de múltiples fuentes para tomar decisiones informadas. Palantir trabaja para las empresas más renombradas del planeta, pero también para entidades como el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), que usa su tecnología para rastrear y localizar a personas sospechosas de estar en los Estados Unidos de forma ilegal, facilitando su detención violenta y su deportación.
Thiel ha sido, además, el valedor de J. D. Vance, actual vicepresidente de los Estados Unidos, al que en el 2022 donó 15 millones de dólares para su campaña senatorial. Aunque su relación con Trump es ambigua, ambos coinciden en cuanto a ideología e ideas supremacistas. Thiel, por ejemplo, ha hecho importantes donaciones a entidades que apoyan esta deriva «como parte de mi compromiso con la libertad». Esa ha sido su explicación.
También ha declarado que no cree en la democracia, que la considera obsoleta e incompatible con la libertad. Según él, la complejidad de los problemas modernos requiere que el liderazgo lo ejerzan expertos basados en datos (inteligencia artificial). Y opina por fin que una forma de gobierno autoritario y tecnocrático, algo así como un CEO puesto ahí por méritos, es preferible a una democracia tradicional. ¿Les suena de algo?
Parece que la profecía de Thiel se ha cumplido, al menos en los Estados Unidos. Y ahora resulta que el 'tecnobro' ha viajado a Roma a advertir de una nueva y terrible amenaza mundial, la llegada del Anticristo. Lo ha hecho ante un grupo selecto y secreto al que prohibió el uso de teléfonos móviles, pero su teoría al respecto es conocida. Según él, el Anticristo surgirá como un líder carismático que abogue por la paz en nombre de creencias falsas y perniciosas, como es, por ejemplo, la defensa del medioambiente; será también alguien que intentará poner coto al progreso científico y tecnológico en aras de una «bondad malentendida». Ese alguien bien podría ser (agárrense a la brocha) Greta Thunberg o el papa León XIV, puesto que ambos han advertido de los peligros de la inteligencia artificial y de la necesidad de cuidar el planeta. Total y en resumen: Thiel es nuestro San Juan apocalíptico. También nuestro ultramoderno Jeremías, que denuncia a los falsos profetas que engañan al mundo con fraudulentos mensajes de paz y prosperidad. «He aquí que yo estoy contra los profetas impostores que hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y lisonjas». Así hablaba Jeremías allá por el siglo VI antes de Cristo. Y eso mismo dice este graduado con honores en Filosofía por la Universidad de Stanford. Este tecnopríncipe creador de la todopoderosa Palantir, que lo sabe todo de todos nosotros. Uno de los hombres más ricos del planeta, que quiere salvarnos antes de la llegada de las fuerzas del mal.
Pero a mí de pronto me surge una duda. ¿Y si en vez del papa León XIV o Greta Thunberg resulta que el Anticristo es él? Como la vida tiene ese sentido del humor tan genial, ocurre que el anagrama de Peter Thiel es The reptile, el reptil o la serpiente. Yo ahí lo dejo.
Sobre la firma
Articulista de Opinión
Carmen de Posadas es una escritora uruguaya nacionalizada española. Ganadora del Premio Planeta en 1998 con «Pequeñas infamias»
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