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PEQUEÑAS INFAMIAS

Cada vez más cultos y cada vez más papanatas

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Esta historia empieza en Disneylandia, pero no es un cuento de hadas. Claro que, para que se produjera, tuvieron que conjurarse antes ciertos actores y ... factores muy típicos en este mundo tontorrón que es el de las modas. Júntese una actriz famosa, un miembro de la dinastía americana más célebre, la obsesión por la vida hipernatural y el revisionismo iletrado de algunos que creen saber más que los científicos, agítese bien, y ya tenemos la tormenta perfecta. O, lo que es lo mismo en este caso, la perfecta epidemia. El sarampión desapareció de los Estados Unidos, como del resto de los países avanzados, a finales del siglo XX. Sin embargo, hace un par de meses Disneylandia se convirtió sin querer en un infierno vírico, en la zona cero del contagio de tal enfermedad. De pronto, familias de Washington, Kansas, Utah o Arizona descubrieron que sus niños volvían a casa con sarampión, mal que por supuesto contagiaron a su vez a otros muchos en sus ciudades y pueblos. En realidad, algo así se esperaba y temía desde hace tiempo.

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