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Pequeñas infamias

¡Fiesta!

Carmen Posadas

Carmen Posadas

El Queen Sofia Spanish Institute, una entidad que, desde su sede en Nueva York, vela desde hace años por tender puentes entre nuestra cultura y la de los Estados Unidos, publicó no hace mucho un interesante artículo sobre las palabras de origen hispano de uso común en aquel país. El estudio hacía hincapié sobre todo en términos que introdujeron los españoles tras el descubrimiento de América. Vocablos como 'patio', ranch, hurricane, 'tornado', barbecue, stampede o alligator, que no es otra cosa que la deformación de 'el lagarto'.

Leer este artículo me ha hecho reflexionar sobre por qué ciertas palabras foráneas hacen fortuna en otras lenguas, y he aquí mi teoría a la ... violeta al respecto. Me da la impresión de que este tipo de términos dicen mucho de la idiosincrasia del país al que originariamente pertenecen. Por ejemplo, las palabras francesas que se han universalizado están relacionadas sobre todo con la gastronomía (chef, croissant, soufflée, baguette). O tienen que ver con el estilo de vida (joie de vivre, chic, connaisseur, parfum, boutique). O, si no, con la diplomacia y, por tanto, también con la ironía, o a veces con la hipocresía (tartufo, laissez faire, elite, naïf, nuance).

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