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Pequeñas infamias

Chupópteros de la vida ajena

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Mi trabajo es individual, nunca he trabajado en una empresa con jefes y compañeros. Y me alegro, porque me doy cuenta de que soy carne de cañón para gente tóxica. Hablo de ese tipo de persona cuyo deporte favorito es hacerle la vida imposible a los demás y que, en caso de ser un jefe o un compañero de trabajo, a uno no le queda más remedio que sufrirlo a diario.

Existen distintos tipos de personas tóxicas. Están los victimistas, que responsabilizan a los demás de su mala suerte y, a través de la pena, manipulan ... y distorsionan hasta conseguir lo que quieren. Los hay negativos, que critican, malmeten y logran contagiar al resto su mala índole. Existen luego los narcisos, tan ombliguistas ellos que piensan que el mundo gira a su alrededor y todo les es debido. Por supuesto están los insidiosos, expertos en contar mentiras que siempre redundan en su favor, y, por inverosímiles que sean sus trolas, acaban saliéndose con la suya. Y por fin están los que son un compendio de todas estas lindezas.

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