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PEQUEÑAS INFAMIAS

Un directo al corazón

Carmen Posadas

Carmen Posadas

A pesar de haber nacido un viernes trece (o tal vez precisamente por eso), soy supersticiosa para algunas cosas. Creo, por ejemplo, en el conjuro ... de los buenos comienzos, de ahí que me guste empezar cada enero estas Pequeñas infamias nuestras con una noticia positiva o al menos esperanzadora. La de este año podría llamarse Cuando Beethoven aprendió aimara o La 'Novena sinfonía' contra el ébola, pero se llama Un beso para el mundo y es una iniciativa del joven director de orquesta Íñigo Pirfano. Ignoro si el señor Pirfano es devoto de Roland Joffé o si vio su obra maestra La misión, pero lo que sí sé es que Un beso para el mundo recuerda mucho al maravilloso comienzo de aquella película. La cinta se inaugura con los acordes de la banda sonora de Ennio Morricone y con la imagen de un joven jesuita, el padre Gabriel, que se adentra en la selva del Amazonas sin más arma o protección que un oboe. Y se vale de él no solo para conjurar su miedo, sino también para establecer contacto con los nativos con los que se encuentra, empleando para ello el lenguaje más universal que se conoce, la música.

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