Saltar al contenido
Volver

Pequeñas infamias

El paraíso perdido

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Antes de que la guerra de Ucrania se convierta en otra de esas tragedias crónicas que vemos en las noticias con el mismo horror cansado que la situación de Cuba, Nicaragua, Siria, el Yemen y tantos otros dramas que se han quedado fuera de foco, me gustaría contarles una historia personal.

Mi familia vivió en Moscú durante la Guerra Fría; fue en los años setenta y bajo el mandato de Leónidas Breznev. Yo no llegué a ... ir al colegio en la Rusia soviética, pero mis hermanos sí, y, en aquel entonces, todos los alumnos tenían una asignatura llamada Preparación para la Paz. Consistía en lo siguiente: a los niños, a partir de los diez años, se les enseñaba a armar y desarmar un Kaláshnikov, cómo proceder en caso de un ataque enemigo y a organizar un refugio nuclear con sus galletas secas, su leche en polvo y sus máscaras de gas. Tan útiles enseñanzas eran impartidas, en el caso de mis hermanos, por un militar retirado que les hablaba de las glorias del gran ejército soviético y de cómo sus tropas habían librado al mundo del horror nazi y ganado la Segunda Guerra Mundial.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

El paraíso perdido

[]

El paraíso perdido