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Pequeñas infamias

La 'hormiguita del consentimiento'

Carmen Posadas

Carmen Posadas

El ser humano se adapta y sobrevive a todo. A las más brutales adversidades, catástrofes y penurias, también a las pavadas y las tonterías. Miren si no: según la ley del 'solo sí es sí': «Solo se entenderá que hay consentimiento (sexual, se entiende) cuando se haya manifestado libremente mediante palabras o actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona».

Como la ley considera que todo acto no consentido puede ser delito, andaba el personal patidifuso y temeroso cavilando cómo y de qué modo, llegado ... el amoroso momento, y sin parecer demasiado burocrático, iba la parte contratante de la primera parte a explicitar a la parte contratante de la segunda parte que sí, que muy bien, adelante, que tienes mi permiso y mi consentimiento, de modo que ven pa’cá, morocho. Tal trance presentaba serias dificultades, porque la parte contratante de la primera parte (léase 'ella') no siempre era lo suficientemente explícita en sus mensajes subliminales, por lo que en cualquier momento la parte contratante de la segunda parte (léase 'él') podía dar un paso en falso y, en vez de en romántico lecho, acabar la fiesta pernoctando en la comisaría.

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