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Pequeñas infamias

Las pasiones tristes

Carmen Posadas

Carmen Posadas

A raíz del inquietante triunfo de Giorgia Meloni en Italia, me interesó ver que Antonio Scurati, autor de una reciente y muy celebrada trilogía sobre Mussolini, relacionaba tal circunstancia con el auge de las pasiones tristes. Por mi enciclopédica ignorancia, hasta ese momento no tenía la menor idea de qué eran estas desencantadas pasiones. Ahora, Google mediante, sé que se trata de un concepto acuñado por el sociólogo francés François Dubet, que intenta explicar cómo en las sociedades ricas y avanzadas se ha gestado, desde finales del siglo pasado, un curioso fenómeno.

Según él, a pesar de que los europeos occidentales son las personas más privilegiadas que jamás hayan pisado la tierra, se han entregado a pasiones ... tristes como el resentimiento, la indignación, el miedo, la frustración o el victimismo… Estos sentimientos –afirma Dubet– antes se explicaban por las desigualdades sociales. Ahora, en cambio –argumenta él (que, por cierto, es un intelectual de izquierdas)–, al ser la sociedad menos rígida y jerarquizada y al existir más movilidad social e igualdad de oportunidades ya no pueden achacarse el éxito de unos y el estancamiento de otros al rol que antes jugaba el sistema de clases y, por tanto, se buscan otras razones, otros culpables.

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