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Pequeñas infamias

Lo que nos une

Carmen Posadas

Carmen Posadas

El fenómeno es viejo como el mundo. Tanto que, cuando se escribió el Eclesiastés, casi mil años antes de Cristo, su autor ya advirtió que nada nuevo había bajo el sol. A continuación añadió que hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: un tiempo para nacer, un tiempo para morir; tiempo para plantar y tiempo para arrancar lo plantado; tiempo para sanar y tiempo para morir; tiempo para construir y tiempo para destruir; tiempo para abrazarse y tiempo para apartarse… Nosotros, felices hijos de la segunda mitad de siglo XX, hemos tenido la enorme suerte de vivir sobre todo la primera parte de las premisas: el nuestro fue el tiempo de nacer, de plantar, de sanar, de construir, de abrazarse…

La Segunda Guerra Mundial supuso una tragedia tal que, durante más de medio siglo, al menos el mundo occidental hizo todo lo posible por restañar ... heridas, evitar viejos errores y remar juntos en la misma dirección. Consecuencia del deseo general de hacer las cosas bien son, por ejemplo, todas las instituciones y organismos internacionales creados o potenciados tras la guerra: la OTAN, la ONU, la FAO, la OMS, la UNESCO y tantas otras entidades con un mismo propósito: unir, no separar.

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