Saltar al contenido
Volver

Pequeñas infamias

Matrimonios lavanda

Carmen Posadas

Carmen Posadas

No sé si estos son malos tiempos para la lírica, pero desde luego no parecen demasiado prósperos para el amor romántico. Qué bobada, dirán ustedes; si uno mira alrededor, el mundo parece chorreante de corazoncitos, de besos, de infinitos «te quiero», «te adoro» y de aún más infinitos «te amo», epíteto que de un tiempo a esta parte suele dedicarse no solo a la pareja, sino a diestro y siniestro: a un compañero de farras, a un compi del trabajo, al bebé del vecino, al vecino mismo y, por supuesto, a toda clase de mascotas, propias y ajenas.

¿Amor sin sexo? Parece algo muy pragmático y nada romántico en personas tan jóvenes

Sí. Todos aman. O dicen amar sin freno últimamente, tanto que el verbo anda bastante devaluado. Con tanto pánfilo suelto (me encanta esta expresión que ... en origen servía para describir 'a quien ama a todo el mundo' y ahora ya sabemos qué quiere decir), el mundo debería ir fenomenal y, sin embargo, ya ven, entre otras cosas porque las sobredosis, aunque sean de amor, no suelen ser aconsejables. Se me ocurre que tal vez esta omnipresencia de un verbo que todos conjugan y pocos practican sea una de las razones por las que cada vez tiene más adeptos el matrimonio lavanda.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Matrimonios lavanda

[]

Matrimonios lavanda