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Pequeñas infamias

Neolengua

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Las palabras están de moda. Ya sea para descafeinarlas, como hacen los Savonarolas de la corrección política, también para retorcerlas y contorsionar el lenguaje, un ejercicio que gusta mucho a los políticos y en el que algunos son maestros. La obsesión por el descafeinado de términos es mundial y el último ejemplo lo tuvimos semanas atrás con el caso Roald Dahl.

Como se recordará, la editorial Puffin, de acuerdo con la empresa que gestiona los derechos del difunto autor, decidió realizar ciertos cambios para adecuar sus ... libros a la sensibilidad actual. Un cambio muy necesario, según ellos, para que su obra esté 'en sintonía' con el empoderamiento de la mujer, el respeto a las minorías y la diversidad física. Con ese espíritu, en su nueva versión, los personajes femeninos que Roald Dahl describió en su momento como cajeras de supermercado o secretarias, ahora, abracadabra, se han convertido en empresarias y científicas.

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