Saltar al contenido
Volver

PEQUEÑAS INFAMIAS

No soy romántica

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Me interesó no hace mucho leer en la tercera de ABC un artículo de Alfonso López Quintás en el que hablaba de las palabras talismán. ... Explica él que existen términos que, en ciertos momentos de la historia, cobran tal predicamento, tan alto prestigio, que nadie se atreve a ponerlos en tela de juicio. Son palabras como Razón, por ejemplo, que casi han dado nombre a todo un siglo. el XVIII. Ser racional se consideraba entonces como la quintaesencia de lo que debería ser una persona y, por tanto, actuar de forma irracional significaba ponerse a la altura de las bestias, comportarse como ellas. Un poco más tarde ocurrió lo mismo con la palabra Libertad, que marcó otro hito en la historia; hablo, naturalmente, de la Revolución francesa. Y da igual que aquel bello sueño de liberté, egalité y fraternité acabara pocos años más tarde en el Gran Terror con la guillotina funcionando a destajo. Da igual porque, tal como dijo Madame Roland antes de subir al cadalso, Libertad, libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre . Nada de esto tiene la más mínima importancia por lo visto porque, como señala el señor López Quintás, las palabras talismán tienen tal fuerza, ejercen tal fascinación, que la gente las usa sin someterlas al más mínimo análisis.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

No soy romántica

[]

No soy romántica