Saltar al contenido
Volver

Pequeñas infamias

Siempre nos quedará Georgina

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Con el mundo hecho unos zorros: guerra en Ucrania; guerra en Oriente Medio; España en manos de un prófugo; la inteligencia artificial, que amenaza con transformarnos en seres prescindibles; el varias veces convicto Donald Trump en puertas de repetir como presidente de los Estados Unidos; y la siempre tan liberal y democrática República Popular China calentando en la banda para convertirse en la nueva superpotencia económica y política, no sé si cortarme las venas o dejármelas largas.

Pero bueno, mientras lo resuelvo, y siguiendo el consejo de Flaubert, he decidido sumergirme no en la orgía perpetua de la literatura –como abogaba él ... que había que hacer cuando la realidad se vuelve insoportable–, sino en la orgía perpetua de la pavada. Al fin y al cabo, igual que la literatura, la pavada y la frivolidad distraen, sedan y son una fuente inagotable de placer. No un placer intelectual, como produce la literatura, pero sí una especie de gustirrinín morboso y a la vez culposo, que tiene también su punto.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Siempre nos quedará Georgina

[]

Siempre nos quedará Georgina